Bufete de Informaciones Especiales y Noticias
SINDICATO NACIONAL DE TRABAJADORES MINEROS, METALÚRGICOS Y SIMILARES DE LA REPÚBLICA MEXICANA (SNTMMSRM)

El Sindicato Minero, más firme, unido y leal que nunca, bajo el liderazgo de Gómez Urrutia

2008 ha sido un año de dura lucha minera y de férrea resistencia sindical contra la agresión. No nos han doblegado y seguiremos luchando por la dignidad, la justicia laboral y la autonomía sindical.

Rebanadas de Realidad - SNTMMSRM, Distrito Federal, 08/12/08.- Una verdadera prueba de fuego ha sido el 2008 para el gremio de los trabajadores mineros, metalúrgicos y siderúrgicos mexicanos. De esa prueba el Sindicato Nacional de Mineros ha salido airoso, y hoy está más fuerte, leal y unido que nunca. Pero como saldo negativo, no ha sido posible destrabar el conflicto minero que está por cumplir tres años de duración sin una solución integral a la vista. Y esto no se ha debido al Sindicato, sino a la cerrazón de empresas mineras y metalúrgicas como Grupo México de Germán Larrea Mota Velasco, asesino impune de trabajadores mineros, y últimamente del dueño de Altos Hornos de México, Alonso Ancira Elizondo, empresario traidor al Sindicato Minero, Organización que salvó a la empresa cuando esta estaba en situación comprometida. Ambos se han sumado al gobierno en su pretensión de destruir a nuestro glorioso Sindicato.

Pese a todo ello, el Sindicato Nacional de Mineros se ha mantenido erguido, firme y más unido y leal que nunca, ante las agresiones, calumnias, maniobras ilegales, campañas mediáticas de desprestigio, acciones desestabilizadoras y divisionistas empujadas por esas empresas con la complicidad de las autoridades de la Secretaría del Trabajo que ha deshonrado y degradado Javier Lozano Alarcón, el cual siempre ha estado servilmente bajo las órdenes de Germán Larrea Mota Velasco, el principal enemigo de los trabajadores mineros, y hoy de su seguidor incondicional Alonso Ancira.

Nuestra confianza en la victoria final nunca ha flaqueado, ya que enarbolamos la justa causa de la libertad y la autonomía sindical, y los derechos obreros postulados en nuestra Constitución General de la República y en las leyes derivadas de ella, así como en instrumentos legales internacionales. Sabemos que tenemos la razón y la ley de nuestra parte y luchamos porque este sea el factor determinante en la solución integral del conflicto minero.

Ninguna agresión o persecución política nos ha abatido, sino por el contrario ha endurecido nuestra voluntad de luchar en los cauces de la legalidad, que nuestros enemigos violan sistemáticamente. El año 2008 comenzó con el intento de represión de la huelga minera de Cananea, Sonora, Sección 65, que junto con las de Sombrerete, Zacatecas, Sección 201, y la de Taxco, Guerrero, Sección 17, suman para hoy ya casi 17 meses. El 11 de enero de este año, fuerzas armadas federales y estatales rodearon amenazantes las instalaciones del centro de trabajo de Cananea con la clara intención de aplastar la huelga de la Sección 65, apoyados en una declaración de inexistencia de la huelga emitida por la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje que hasta ese momento no se notificó a los huelguistas. La mesura firme de los compañeros de Cananea, que no se dejaron provocar por la presencia armada, impidió una tragedia mayor. La intención era reprimir a los huelguistas y romper la huelga. Después el Sindicato pidió amparo ante autoridades judiciales y lo obtuvo, con lo cual se conjuró de momento esta peligrosa amenaza. Paralelamente, el Sindicato obtuvo declaraciones de existencia legal de las huelgas de Sombrerete y Taxco. Con estos hechos se iniciaron los acontecimientos del 2008.

Posteriormente, entre otros hechos, se dio del 2 al 9 de mayo la soberana XXXV Convención General Ordinaria, máxima autoridad de nuestro Sindicato, en la cual, además de otros importantes acuerdos, se tomó por unanimidad democrática el de que el compañero Napoleón Gómez Urrutia siga el frente del Sindicato, pero la Secretaría del Trabajo, violando la autonomía e independencia sindical, negó la toma de nota a la elección de nuestro Dirigente Nacional, provocando la entrada a una nueva fase del enfrentamiento, que se ha mantenido hasta hoy.

La STPS ha abusado de ese instrumento obsoleto, caduco y arbitrario que es la “toma de nota”, para ejercer el control político sobre los Sindicatos, pues sabe que sin ella no tendría ninguna fuerza o reconocimiento y menos un papel real qué jugar en las relaciones laborales.

El Sindicato, por su parte, ha mantenido su plena atención a los problemas contractuales con el resto de las Secciones y Fracciones Sindicales. En todas las revisiones, sean de contrato o de salarios, obtuvo el 9 por ciento de aumento directo a los salarios y en promedio un 5 por ciento de aumento en prestaciones, muy por encima de la inflación y de los aumentos que la autoridad laboral ha presionado con otros sindicatos. Nuestro Organismo Sindical no ha cedido en ninguno de sus programas de apoyo social o material a los agremiados y en general a los trabajadores del Sistema Minero Nacional.

Incluso, como otro hecho relevante, apoya sólidamente la demanda de las viudas de Pasta de Conchos para el rescate de los 63 cuerpos de compañeros mineros que siguen sin santa sepultura en el socavón de la mina, en medio del hostigamiento cerril de la empresa Grupo México y de las autoridades laborales cómplices de aquella. Las viudas, con su valiente ingreso a la mina el 28 de septiembre, demostraron que sí es posible entrar a sus galerías para el rescate de los cuerpos y actualmente técnicos en la materia capacitan a trabajadores para proceder en fecha próxima a ese rescate.

Entre la multitud de hechos ocurridos en 2008, destaca la creciente solidaridad que los Sindicatos Democráticos de México, como el Mexicano de Electricistas, el de los Trabajadores Universitarios, el de los Telefonistas y muchos más, le han otorgado a los trabajadores mineros, pero también de manera muy relevante, el inmenso apoyo internacional que Organizaciones Sindicales mundiales le han dado a nuestras luchas. Especialmente los US Steelworkers de Estados Unidos y Canadá, dirigido por Leo W. Gerard, con sus 1.2 millones de agremiados; la Federación Internacional de Trabajadores de las Industrias Metalúrgicas, FITIM, con sus 25 millones de afiliados en todo el mundo; la Federación Internacional de Sindicatos de la Química, Energía, Minas e Industrias Diversas, ICEM, con sus 20 millones de agrupados; los Transportistas de Estados Unidos, o Teamsters, y otras más, así como agrupaciones hermanas de América Latina, otorgan apoyo moral y económico a nuestra lucha.

Es una paradoja absurda que mientras en el mundo entero y en México se apoya decididamente la lucha minera, las autoridades nacionales y algunas locales, mantienen la persecución política contra el Sindicato Nacional de Mineros y contra sus dirigentes, unos de cuyos últimos graves hechos fueron las detenciones ilegales, el 3 y 4 de diciembre, de los compañeros Juan Linares Montufar, Presidente de nuestro Consejo General de Vigilancia y Justicia, y Carlos Pavón Campos, Secretario de Asuntos Políticos. Igualmente se mantienen arbitrarias y falsas órdenes de aprehensión contra nuestro Secretario General, que le impiden retornar al país de su forzado auto exilio en el extranjero. Ante todas estas agresiones y abusos de poder, el Sindicato Minero habrá de dar respuesta puntual y contundente.

Para exigir solución justa a nuestras demandas y al conflicto minero, los miembros del Sindicato organizamos diversos y exitosos paros de labores en diferentes meses, especialmente septiembre, como recurso legítimo de inconformidad y protesta, lo mismo que una caravana por la Autonomía Sindical, en junio, que resultó todo un éxito, habiendo recorrido extensas partes del norte del país, hasta la capital de la República. En todos los sitios obtuvieron intensa solidaridad del pueblo, las familias y las comunidades.

La persecución del actual gobierno parece haberse rubricado en noviembre y diciembre de este año, con la ilegal y arbitraria congelación de cuentas del Sindicato en los bancos, que en su momento denunciamos como parte de una represión fascista con la que quieren asfixiar al Organismo Sindical e impedir la solidaridad minera con los huelguistas de Cananea, Sombrerete y Taxco y con las viudas de Pasta de Conchos. Pero también, ya en diciembre, la no menos escandalosamente ilegal detención arbitraria nada menos que de los compañeros Juan Linares Montufar, Presidente de nuestro Consejo General de Vigilancia y Justicia, y de Carlos Pavón Campos, Secretario de Asuntos Políticos, inscrita en la misma línea de represiones. Si la Secretaría del Trabajo ha desmentido que el congelamiento de fondos sindicales se trata de una decisión de la Junta Federal de Conciliación, entonces habrá que volver la vista hacia otras áreas con poder para hacerlo en la actual administración pública. Como sea, el Sindicato exige enérgicamente la inmediata liberación de los compañeros Juan Linares Montufar y Carlos Pavón Campos, así como de las cuentas bancarias que pertenecen al Organismo Sindical.

Todos estos hechos, apenas una parte de una profusa sucesión de ellos, dan idea de la persecución cobarde, innoble, pervertida y desvergonzada que el gobierno federal está ejerciendo contra el Sindicato Minero, sus recursos y sus dirigentes. Este gobierno sigue la táctica equivocada de abrir muchos frentes, sin avanzar en uno solo de ellos, y eso augura reales inestabilidades sociales y políticas, en momentos en que la crisis financiera mundial está arrastrando a la economía de México a situaciones nunca antes vistas.

El Sindicato Nacional de Mineros, en uso de su libertad y autonomía sindical, seguirá en la lucha por los derechos obreros, por la dignidad del gremio trabajador minero, metalúrgico y siderúrgico mexicano y por mejores salarios y condiciones de trabajo para sus agremiados y, en general, para todos los que laboran en el Sistema Minero Nacional. La principal exigencia es que el actual gobierno de una vez por todas entienda que no nos doblegarán, que seguiremos en la lucha hasta la victoria final.

El presente material se edita en Rebanadas por gentileza de Jorge Campos Miranda.