Bufete de Informaciones Especiales y Noticias
SINDICATO NACIONAL DE TRABAJADORES MINEROS, METALÚRGICOS Y SIMILARES DE LA REPÚBLICA MEXICANA (SNTMMSRM)

Otros dos mineros muertos. Es hora que se tipifique el homicidio industrial planteado por Napoleón Gómez Urrutia

Perecen otros dos trabajadores mineros en la zona carbonífera de Coahuila, uno en San Juan de Sabinas y otro en Barroterán. La causa, negligencia empresarial, por falta de condiciones de seguridad industrial, y por haber apartado del Sindicato a sus trabajadores. Urge que se penalice legalmente la irresponsabilidad de las empresas y los funcionarios laborales, tal como lo ha demandado el Sindicato Minero.

Rebanadas de Realidad - SNTMMSRM, Distrito Federal, 04/10/09.- Otras dos trágicas muertes de trabajadores mineros ocurrieron en centros de trabajo de la zona carbonífera de Coahuila la semana pasada, lo cual una vez más enluta al gremio trabajador minero, metalúrgico y siderúrgico de todo el país, y pone de relieve la necesidad de poner un alto radical a estas situaciones, que son índices de negligencia empresarial en el tema de la inseguridad industrial, por la cual no se protegen la integridad física ni la salud de los trabajadores mineros.

De esto informó desde la propia zona carbonífera coahuilense, el compañero Manuel Alfonso Prince Durán, Delegado Especial en Monclova, Coahuila. Una de las muertes ocurrió el viernes 2 de octubre en San Juan de Sabinas, Coahuila, mina La Mimosa, donde el compañero Carmelo Bocanegra perdió la vida al tratar de arreglar un malacate de la mina, el cual se trabó. Una polea se botó y se le incrustó en el vientre, produciéndole la muerte instantáneamente.

El compañero Bocanegra pertenecía a la Sección 239 del Sindicato Nacional de Mineros, y la empresa detentadora de esta concesión es Altos Hornos de México, SA, AHMSA, de Alonso Ancira Elizondo. En esta mina se extrae carbón.

El otro fallecimiento, del compañero Alfredo García López, de 42 años, por intoxicación de gas metano, ocurrió el mismo viernes 2 en Barroterán, Coahuila, en la mina clandestina o no autorizada, de un propietario no identificado, situada en el Ejido Nuevo Barroterán, del municipio Melchor Múzquiz, que es un “pocito” llamado Francisco I. Madero, donde el trabajador laboraba sin condiciones mínimas de seguridad industrial, igual que sus compañeros de trabajo.

Agregó Prince Durán que esto ocurre cuando los trabajadores, por maniobras de las empresas en colusión con autoridades laborales, han sido segregados de su único defensor posible, que es el Sindicato Nacional de Trabajadores Mineros, ya que las empresas actúan con total irresponsabilidad al no haber vigilancia sindical para que se cumplan las mínimas condiciones de seguridad industrial e higiene en el trabajo que exige el riesgoso trabajo que desempeñan, y cuando las empresas se hacen de la vista gorda respecto de este ineludible cumplimiento, al cual los obligan las leyes, pero no lo penalizan.

El Sindicato Nacional de Trabajadores Mineros, Metalúrgicos, Siderúrgicos y Similares de la República Mexicana, dirigido por el compañero Napoleón Gómez Urrutia, insiste de nueva cuenta en que ya es un imperativo resolver estas situaciones, mediante la instalación de sistemas y medidas eficaces de prevención de los accidentes de trabajo, y mediante la expedición de leyes que penalicen, incluso con la cárcel, a los empresarios responsables de esta indolencia criminal. No es concebible que ni las empresas ni las autoridades laborales locales o federales se mantengan en esta negligencia, que lastima seriamente la seguridad de los mineros y la estabilidad de sus familias, y atropella el derecho elemental a la vida de nuestros trabajadores.

El H. Congreso de la Unión debe irremisiblemente promulgar leyes que penalicen, incluso con la cárcel, a los empresarios responsables de estas muertes, pero también a los funcionarios que incumplan con sus obligaciones oficiales en estos asuntos.

El presente material se edita en Rebanadas por gentileza de Jorge Campos Miranda. / Web