Bufete de Informaciones Especiales y Noticias
SINDICATO NACIONAL DE TRABAJADORES MINEROS, METALÚRGICOS Y SIMILARES DE LA REPÚBLICA MEXICANA (SNTMMSRM)

Es una vil calumnia que Gómez Urrutia se quiera “perpetuar” en el mando de la Organización

El Sindicato Minero acata siempre su propia Ley Máxima, de que sus Convenciones sean las que definan cualquier reforma a Estatutos. Las Convenciones han determinado la marcha del Organismo Sindical, con NGU al frente. Esta última calumnia es una orden dictada a traidores, por Grupo México y por funcionarios anti obreros actuales.

Rebanadas de Realidad - SNTMMSRM, Distrito Federal, 28/07/09.- Rechazamos, como una vil calumnia, que el compañero Napoleón Gómez Urrutia, nuestro Secretario General, haya siquiera intentado una reforma para “perpetuarse” en el cargo sindical. Primero, porque todos los mineros agremiados somos leales al Sindicato y a su Dirigente Nacional, y la lealtad recíproca entre asociados y Dirigentes se demuestra en la celosa obediencia que ambas partes han mantenido siempre hacia la Ley Máxima del Organismo Sindical. Y segundo, porque nada sería más perjudicial al Sindicato que proponerse una reforma así, surgida como calumnia de la mente desquiciada de un traidor hoy a sueldo de los enemigos de los mineros, cuando en contra nuestra actúan enemigos, desde el gobierno y algunas empresas, que quieren destruir al Sindicalismo Minero autónomo, democrático y libre. Sería equivalente a suicidarse.

Esto lo declaró el compañero Constantino Romero González, Representante Obrero ante el Consejo del Instituto Mexicano del Seguro Social por parte de nuestro Organismo Sindical, en respuesta a las ya repetidas calumnias que el traidor Carlos Pavón, en sus desvaríos mentales, ha venido propalando en algunos medios de provincia, en el sentido de que el compañero Napoleón Gómez Urrutia, nuestro Secretario General, ha modificado dichos Estatutos, según el desleal referido, con la intención de “perpetuarse en el cargo de Dirigente Nacional”.

Afirmamos enérgicamente que toda reforma a los Estatutos del Sindicato Nacional de Mineros no es un acto caprichoso o arbitrario de ninguno de sus dirigentes, sino, por el contrario, un acto de revisión profundo y cuidadoso, que siempre ha requerido, y así se ha cumplido, la absoluta voluntad democrática de sus integrantes, declaró el compañero Constantino Romero González.

El traidor mencionado, Carlos Pavón, y quienes lo acompañan en su aventura anti obrera, agregó Romero González, pretenden con ello justificar sin éxito su perversa e inmoral deslealtad al Sindicato y el haberse prostituido por dineros sucios a favor de las empresas Peñoles, Grupo México y Altos Hornos de México, y de los secretarios del Trabajo y de Gobernación del actual gobierno federal anti obrero. No es a voluntad de un dirigente como se pueden reformar los Estatutos, señaló, sino que deben pasar por la rigurosa prueba democrática de las Convenciones Generales, que son la máxima autoridad del Sindicato.

Esos que hablan, continuó Romero González, debían saber, si es que alguna vez leyeron y entendieron nuestros Estatutos, que cualquier modificación a nuestra Ley Interna sólo puede hacerse de acuerdo con lo que los mismos Estatutos marcan en sus artículos 343 y 344, que a la letra dicen:

“Artículo 343.- Los presentes Estatutos sólo podrán ser modificados por las Convenciones Generales Ordinarias y Extraordinarias a mayoría de votos y siempre y cuando estén representadas, por lo menos, las dos terceras partes de los asociados. La votación se tomará por el número de trabajadores que represente cada Delegado”.

“Artículo 344.- Todas las reformas de estos Estatutos que se aprueben en la forma prevista por el artículo que antecede, serán dadas a conocer por el Comité Ejecutivo Nacional a la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, lo mismo que a la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje y a las Juntas Federales Permanentes de Conciliación”.

También señaló Romero González que la experiencia práctica es que toda reforma a los Estatutos Sindicales ha pasado y seguirá pasando por la criba rigurosa de la Convención General, sea esta Ordinaria o Extraordinaria. Y después de ello se ha dado notificación a las autoridades laborales, las cuales a pesar de su conocido odio contra el Sindicato Minero, no han puesto objeción alguna a ninguna de las últimas reformas realizadas por las Convenciones Generales, porque a pesar de todo entienden que tales reformas están apegadas siempre a derecho y a los propios Estatutos. Tal como lo señala la respuesta al Sindicato Minero de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social en su expediente 10/670-23, de fecha 24 de junio de 2008, en que esa dependencia, sin objeción alguna, acusó estar enterada de las reformas a los Estatutos aprobadas por la XXXV Convención General Ordinaria efectuada en mayo de 2008.

El Sindicato Nacional de Mineros, como organismo vivo que es, se ha mantenido siempre en permanente revisión de su Ley Máxima Interna, sus Estatutos, de tal modo que el Sindicato y su lucha se refuercen, no que se debiliten, lo mismo que su autonomía, como es el caso de que sucesivas Convenciones Ordinarias y Extraordinarias hayan reelegido en forma unánime por cinco ocasiones para los periodos que corren en estos años, desde el 2002 hasta la fecha, al compañero Gómez Urrutia al frente del Sindicato. Nuestro Organismo Sindical no habría llegado a los 75 años de existencia si en ese largo periodo hubiera mantenido una rigidez fuera de la realidad en sus normas internas, sin tomar en cuenta las cambiantes circunstancias de las épocas que ha vivido.

Los auténticos trabajadores y dirigentes sindicales mineros rechazamos de una vez por todas, declaró finalmente el compañero Constantino Romero, las infames declaraciones de quienes, prostituidos hoy por dinero y prebendas al servicio de los intereses de grandes empresas mineras y del gobierno anti obrero actual, siguen en su pretensión de destruir al Sindicato Nacional de Mineros. No lo lograrán, porque el nuestro es un Sindicato vigorosamente democrático, autónomo y libre. Y la palabra de un renegado y traidor es sólo eso, la expresión de una traición vil que no tiene nombre ni autoridad política o moral alguna.

El presente material se edita en Rebanadas por gentileza de Jorge Campos Miranda. / Web