Bufete de Informaciones Especiales y Noticias
SINDICATO NACIONAL DE TRABAJADORES MINEROS, METALÚRGICOS Y SIMILARES DE LA REPÚBLICA MEXICANA (SNTMMSRM)

Miente otra vez Javier Lozano Alarcón, secretario del Trabajo y Previsión Social

Pretende engañar a los experimentados dirigentes sindicales internacionales. La del Sindicato Minero es una lucha laboral, que el gobierno y Larrea han convertido en asunto penal.

Rebanadas de Realidad - SNTMMSRM, Distrito Federal, 07/08/09.- Una vez más miente Javier Lozano Alarcón, secretario del Trabajo y Previsión Social, en su respuesta pública a los muy distinguidos dirigentes sindicales internacionales que visitaron México para brindar apoyo solidario al Sindicato Nacional de Mineros y a su dirigente, Napoleón Gómez Urrutia, con motivo del Día del Minero el 11 de julio pasado.

Pretende Lozano Alarcón que no existe una confabulación entre él, la dependencia de la que es titular y la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje, por una parte, y Grupo México de Germán Feliciano Larrea Mota Velasco, por la otra, el cual es un hecho no sólo del dominio público por las reiteradas y tercas prácticas en que Lozano, abusando de la posición que ocupa como autoridad laboral, protege a capa y espada los intereses de Grupo México, y agrede sistemáticamente con inocultable odio, de palabra y de hecho, al Sindicato Nacional de Mineros y a sus dirigentes, sino porque son evidentes los hechos que confirman esa complicidad con la empresa señalada, entre ellos el desplegado que publicó el 4 de agosto en diversos periódicos, cuyo texto rezuma rencor y encono contra los trabajadores mineros y sus dirigentes, y defensa de Grupo México.

Por muy “categórico” que sea su “rechazo” a la aseveración de los líderes sindicales internacionales sobre la confabulación STPS-Grupo México, es una verdad total que Lozano Alarcón ha incurrido en arbitrariedades y abusos de poder al por mayor en su trato con el Sindicato Minero, sin guardar siquiera las formas. O sea, su “rechazo” no es más que una pantalla para ocultar que él es un obediente empleado de Larrea Mota Velasco desde la posición oficial que detenta. Y es una mentira con la que quiere engañar a los experimentados líderes sindicales internacionales, que ellos nunca se la habrán de creer, porque les sobra la inteligencia y la madurez mental que al titular de la STPS le falta.

La que sufre el Sindicato Nacional de Mineros por parte de Lozano Alarcón y por el actual gobierno, es una cobarde y cruel persecución política. La perversidad de esta persecución política ha sido demostrada de una y mil maneras por el Sindicato Minero, por agrupaciones de abogados y por otros organismos de trabajadores de México, y los hechos no mienten. La nuestra es una lucha estrictamente laboral por la justicia y el respeto a nuestros trabajadores agremiados y en defensa de los derechos de huelga, de contratación colectiva y de libertad y autonomía sindical, derechos que le son particularmente odiosos al titular de la STPS, quien pretende, junto con Germán Feliciano Larrea Mota Velasco, que México retorne a épocas de esclavitud superadas por la historia. Este es el fondo real de la perversa persecución política emprendida desde el 2006 contra los trabajadores mineros, metalúrgicos y siderúrgicos de México, y también contra otros gremios de trabajadores. Quieren destruir al sindicalismo independiente de México para que grandes empresarios se paseen por el país y sus centros de trabajo como si los trabajadores fueran su propiedad particular.

Por proteger a Germán Feliciano Larrea Mota Velasco, el titular de la STPS y este gobierno han convertido un asunto laboral en uno penal. Lo demuestra el hecho bien conocido de que cuando en 2008 se realizaron reuniones de conciliación entre el Sindicato Minero y Grupo México, esta empresa envió invariablemente a esas pláticas a sus abogados penalistas de siempre, Salvador Rocha Díaz y a Fernando Gómez Mont, actual secretario de Gobernación, los cuales siguen actuando como tales en el presente, así como a Agustín Acosta Azcón y otros más, de los cientos de despachos legales a los que tiene contratados Grupo México para embestir contra el Sindicato Minero, mientras que nuestro Organismo Sindical llevaba a sus abogados laborales, los muy prestigiosos licenciados De Buen.

No les bastó inventar la basura del “desvío” de los 55 millones de dólares del Fideicomiso Minero, que está archi comprobado judicial, contable y administrativamente que en eso no hubo ni hay ningún delito que perseguir, sino que ahora han inventado la infamia de que el Sindicato Minero “exige” 100 millones de dólares por supuestas indemnizaciones. O Lozano Alarcón demuestra fehacientemente que existe tal exigencia, o el Sindicato Minero llevará el asunto a tribunales para que pague sus culpas de acuerdo con la ley que él dice que es el centro de su actuación.

En su desplegado del 4 de agosto, Lozano omite mencionar que los dirigentes sindicales internacionales le dijeron “que es desafortunado que el secretario del Trabajo, después de su encuentro con Jack Layton, líder del Nuevo Partido Demócrata de Canadá, emitiera un boletín que no presentaba en forma completa los puntos de vista del señor Layton”. O sea, Lozano manipuló torcidamente el contenido de su diálogo con el señor Jack Layton, quien además encabezaba formalmente al grupo internacional de sindicalistas visitantes, y no iba en carácter individual, sino como representante colectivo del más alto nivel.

Todo indica que Lozano Alarcón dedica el cien por ciento de su tiempo a emponzoñar el conflicto minero, y no resolverlo, en vez de promover la solución justiciera del mismo. Donde, además, este y otros funcionarios siguen en la total impunidad respecto de sus actos u omisiones en que tienen responsabilidades legales, afectando gravemente a los propios mineros y a sus familias, que son quienes con su arriesgado trabajo generan la riqueza que disfrutan los empresarios del sector minero.

Por lo demás, le haría muy bien a la República, a la sociedad y al gobierno actual, que Lozano Alarcón, en vez de destilar odio concentrado contra los trabajadores mineros, le explicase a la nación sus nexos y andanzas delictivas con el narco empresario Zhenli Yegon y los más de 200 millones de dólares incautados a éste en averiguaciones ministeriales, que se interrumpieron cuando toparon con la participación en ese manejo delictuoso del propio Lozano Alarcón, y que aclarase sus operaciones fraudulentas cuando estuvo al frente de la Cofetel, Comisión Federal de Telecomunicaciones, en el sexenio de Zedillo. A ver si en esos casos demuestra el titular de la STPS que sigue actuando “con firmeza y legalidad”, como él dice, o en la impunidad y protección a cualquiera de sus jefes.

El presente material se edita en Rebanadas por gentileza de Jorge Campos Miranda. / Web