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Tweet SINDICATO NACIONAL DE TRABAJADORES MINEROS, METALÚRGICOS Y SIMILARES DE LA REPÚBLICA MEXICANA (SNTMMSRM) / Web

A 247 años de la primera huelga minera en México y América Latina

Rebanadas de Realidad - SNTMMSRM, Distrito Federal, 15/08/13.-

  • Recuerdan Los Mineros de hoy la huelga histórica de los trabajadores de la mina Real del Monte y Pachuca de 1766, en contra de Pedro Romero de Terreros, conde de Regla, en plena época colonial novohispana, en que los obreros resultaron triunfantes y que inauguró las luchas mineras de México y América Latina.

El compañero Napoleón Gómez Urrutia, nuestro Presidente y Secretario General, dirigió hoy, 15 de agosto, un mensaje a los trabajadores de Real de Monte y a la población local sobre la importancia del suceso. El mensaje se reproduce a continuación.

MENSAJE DEL COMPAÑERO NAPOLEÓN GÓMEZ URRUTIA, PRESIDENTE Y SECRETARIO GENERAL DEL SINDICATO NACIONAL DE MINEROS, EN LA CEREMONIA DE RECUERDO A NUESTROS HERMANOS QUE HACE 247 AÑOS, EN PLENA ÉPOCA COLONIAL HISPÁNICA, REALIZARON LA PRIMERA HUELGA MINERA DE MÉXICO Y AMÉRICA LATINA. MUNICIPIO DE REAL DEL MONTE, HIDALGO, 15 DE AGOSTO DE 2013.

Napoleón Gómez Urrutia, Presidente y Secretario General del SNTMMSRM

Hoy, 15 de agosto de 2013, los trabajadores mineros, metalúrgicos y siderúrgicos de México rendimos homenaje a la memoria de los mineros de Real del Monte y Pachuca, que en la época colonial, hace 247 años, protagonizaron en esta fecha la primera huelga minera de la historia de México y América Latina, en este acto celebrado en el municipio de Real del Monte, Hidalgo.

Los más de mil trabajadores mineros de todo el país, pobladores de la localidad y autoridades municipales, quienes están aquí presentes, no me dejarán mentir si les digo que el espíritu minero de aquellos luchadores era indomable, ya que se fueron a la huelga a pesar de que en ese tiempo de la entonces Nueva España cualquier protesta era severamente penalizada con cárcel, enrolamiento al ejército colonial, torturas o incluso la muerte en los quemaderos de la Inquisición. A pesar de todo ello, los mineros de Real del Monte y Pachuca realizaron su huelga, de la que de alguna manera salieron triunfantes, pese a no existir ni leyes protectoras de los trabajadores, ni libertades de expresión o reunión, ni mucho menos sindicatos.

Todos los oradores en este acto, celebrado ante el busto de nuestro Guía Moral, Don Napoleón Gómez Sada, han destacado esa huelga como la primera muestra de coraje y valor de los mineros mexicanos, cuyo espíritu Los Mineros mexicanos de hoy seguimos reivindicando en nuestras luchas por la dignidad, el respeto y la justicia, así como por la autonomía y libertad sindical, y por los derechos obreros.

En este acto, los diversos oradores mineros asistentes ratificaron su lealtad y firmeza hacia el Sindicato y hacia mi liderazgo, ya que durante más de 6 años hemos protagonizado, ustedes y yo, una lucha incesante contra la perversa persecución política y judicial lanzada por los gobiernos conservadores de Vicente Fox y de Felipe Calderón, sólo equiparable en intención a la del empresario colonial Pedro Romero de Terreros, que era dueño de la mina.

Cuando no había patria propia, pues aquello no se llamaba México, sino Nueva España, y no existían las libertades, sino sólo la represión a las personas, los mineros mexicanos de entonces se atrevieron a desafiar a su poderoso patrón, el Conde de Regla, o Pedro Romero de Terreros, cuando éste pretendió apretar el yugo contra los trabajadores que lo enriquecían a él y a la monarquía española. Protagonizaron una verdadera huelga. Actuaron en protesta, siempre unidos y decididos a no dejarse pisotear ni en sus personas ni en sus derechos. Ese 15 de agosto de 1766 siempre estará inscrito en la memoria viva de los mineros mexicanos, como gloriosa fecha de resistencia y lucha.

Totalmente heroica fue esta huelga, pues entonces no había leyes protectoras del trabajo, ya que lo que había aquí era sólo una total esclavitud; ni por tanto había nada parecido a un sindicato o unión de trabajadores que los defendiera; tampoco se tenía la noción de una huelga obrera; mucho menos existía un gobierno que al menos simulara estar a favor de los pobres; y tampoco la iglesia se ponía al lado de los necesitados, sino que invariablemente estaba al lado de los ricos y de los privilegiados, y permanentemente los excomulgaba, si no es que los enviaba a la Inquisición, y esta los quemaba vivos. En un mundo así nadie podía siquiera pensar en protestar o inconformarse, pues quien lo hacía era severa e inhumanamente castigado. Por su parte el gobierno colonial enrolaba a los que protestaban al ejército colonial, o los mantenía en las mazmorras de las cárceles, o les aplicaban la pena de muerte sin juicio alguno, y lo que era peor, considerándolos herejes.

Realizar una protesta era entonces un acto temerario de locos desquiciados. A pesar de todo, los mineros de Real del Monte y Pachuca no tuvieron miedo de enfrentar a todo el gobierno de la Nueva España y a sus clérigos solapadores de la explotación del trabajo humano, y a sus cárceles y torturas tanto físicas como espirituales. El orgullo de ser mineros lo traemos desde entonces, compañeros, desde hace dos siglos y medio, desde que un puñado de mineros se enfrentó a los poderes establecidos y los venció. El orgullo de ser mineros de aquellos ancestros los llevó a la protesta colectiva. Unidos lo hicieron por puro instinto, ya que percibieron que la unión hace la fuerza.

Igual que lo dijimos hace uno, dos y tres años en esta fecha, los mineros de Real del Monte y Pachuca se lanzaron a la huelga sin ninguna esperanza de triunfar, pero decididos a todo. La huelga estalló cuando el Conde de Regla pretendió imponerles mayores cargas y jornadas de trabajo por el mismo mísero salario. Mantenían él y sus capataces un mal trato permanente y vejatorio sobre los trabajadores e incluso promovían el inhumano trabajo infantil tanto en la mina como en las plantas de beneficio de la plata y el oro. El aparato judicial y represivo de entonces intentó aplastarlos, pero nada doblegó a los mineros. Como los trabajadores mineros no cedieron en sus demandas de trato justo, se puso en peligro el abastecimiento de la plata y el oro hacia el Rey de España. Sólo entonces el Conde de Regla se allanó a un acuerdo con los mineros, que los volvió victoriosos.

Este fue un glorioso triunfo de nuestros ancestros mineros. No fue una sublevación desordenada, sino una firme protesta obrera, o sea, una huelga. Podemos decir que con esa huelga se inició el camino histórico de la resistencia de la clase trabajadora ante los abusos de los patrones, que ya en el Siglo 20 desembocó en la heroica Huelga de Cananea en 1906 y en la Revolución Mexicana de 1910. En Real del Monte y Pachuca se aumentaron los salarios, o al menos no se les impusieron nuevas y mayores cargas de trabajo por la misma paga o salario. Igualmente, se prohibió el trabajo infantil en las minas. Al menos por un tiempo hubo estabilidad y paz social en Nueva España a partir de entonces.

Compañeros y compañeras: Este ejemplo, igual que otros que ha vivido el gremio minero trabajador, nos estimula hoy en nuestra actual lucha por la justicia, la dignidad y el respeto, así como por la autonomía y la libertad sindicales. Estos 7 años anteriores hemos vivido, resistido y combatido la perversa persecución política y judicial de parte del poder conjunto de los gobiernos conservadores y pro empresariales de Vicente Fox y de Felipe Calderón, y de los empresarios sin responsabilidad ni conciencia social a los cuales esos gobernantes han obedecido servilmente en sus afanes de avaricia y voracidad. Nada nos ha hecho bajar la guardia ni nada nos hará doblar las manos en nuestra lucha de hoy, cuando ya hay un nuevo gobierno al que hemos invitado a actuar de una manera radicalmente distinta a la de los gobiernos panistas, y hemos confiado en que así lo hará. Hemos demostrado que somos dignos herederos de nuestros ancestros de hace 247 años, y que el día de hoy podemos seguir haciendo historia propia, y lo lograremos.

Seguimos adelante y eso lo demuestra que somos el único Sindicato que en México obtiene los incrementos de ingresos más altos que los de ninguna organización de trabajadores, con aumentos del 14 al 17 % global, o sea, 3, 4 o 5 veces arriba del índice inflacionario. Somos un Sindicato destinado a la victoria, compañeros y compañeras. Somos el mejor sindicato de México y uno de los mejores del mundo entero, cosa que no han dejado de apreciar nuestros hermanos de clase en el ámbito internacional, cuando nos califican de “héroes del sindicalismo” por las incesantes luchas que hemos librado en estos 6 años, que seguimos y seguiremos dando.

Mantenemos las tres huelgas heroicas en Cananea, Sonora; Sombrerete, Zacatecas, y Taxco, Guerrero; tenemos conflictos en la Sección 303 de Coahuila, donde los compañeros están por reingresar al Sindicato Minero a pleno derecho, en la Sección 309 de Bermejillo, Durango, donde una empresa atrabiliaria se niega a negociar pacíficamente y nos agrede, y con los trabajadores de la mina El Coronel que por propia voluntad han decidido afiliarse a nuestro Sindicato por considerarlo como el que mejor responde a los intereses de la clase trabajadora. De todos esos problemas habremos de salir triunfantes, que de eso no les quepa ninguna duda, ni a los compañeros mineros ni a nuestros enemigos.

No obstante, se van quedando atrás los difíciles momentos de la persecución política extrema. Ya se sabe que la Razón, la Ley y la Justicia están de nuestro lado.

Igualmente se van quedando en el basurero de la historia aquellos que nos traicionaron y se pasaron, como prostitutas del sindicalismo, al bando de nuestros enemigos. Estamos saliendo triunfantes de esta dura pero gloriosa lucha, compañeros y compañeras. Los mineros de hace 247 años nos inspiran en nuestro esfuerzo actual. Los mineros de Real del Monte de 1766 sembraron la semilla; nosotros seguimos dando esa lucha, defendiendo con dignidad de clase nuestros principios y valores, con valentía, y sabiendo que estamos a un paso del triunfo.

¡Hacia adelante siempre, compañeros y compañeras!

¡Que viva nuestro Líder Moral, Don Napoleón Gómez Sada!
¡Que vivan siempre en nuestro recuerdo los mineros de 1766 que no tuvieron miedo de enfrentarse a los poderes represores de la época colonial!
¡Que viva el histórico y glorioso Sindicato Nacional de Mineros!
El presente material se edita en Rebanadas por gentileza de Jorge Campos Miranda. / Web