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ARGENTINA

FATE, un conflicto para aprender

Rebanadas de Realidad - VOSUTNA (*) - Buenos Aires, 03/01/06.- A pesar del justo reclamo, la lucha de los trabajadores de FATE en diciembre de 1991, durante los primeros años de gobierno menemista, no dio frutos pero nos dejó ricas enseñanzas para el futuro. Las maniobras de la empresa, los errores de la conducción gremial y la falta de apoyo de otros sectores, fueron algunos de los ejes que marcaron este conflicto que aún hoy es recordado por los trabajadores y del cual aprendimos más tarde en la larga lucha de Firestone.

Alrededor de 850 trabajadores del neumático fueron protagonistas en ese diciembre de una de las luchas que más nos marcó a la hora de iniciar una demanda por mejoras salariales frente a las grandes empresas. Fue en la planta que FATE aún tiene en la localidad bonaerense de San Fernando, en las vísperas de las fiestas de fin de año y en pleno auge del uno a uno menemista. Las empresas del sector comenzaban a tener mayores ganancias y era hora de que "se repartiera mejor la torta".

Contar la película

Recordar este conflicto, contar de vuelta la película, nos ayuda a recordar y a no cometer los mismos errores. Todavía hoy la empresa, ante cada reclamo, amenaza con "que no pase lo del 91". Pero esta conducción, de la que Silva y Gómez son parte, prefieren recordar y decir: "Compañeros, esto ya pasó y no va a volver a pasar. Las luchas de Pirelli y los 10 meses en Firestone nos demuestran que hay otro camino". Porque fue en la lucha de Firestone que todos aprendimos que es necesario contar con el respaldo del sindicato para sostener un conflicto y que además debemos salir a buscar el apoyo y la solidaridad de otros trabajadores.

El saldo del 91: todos los compañeros despedidos cobraron el 100% de la indemnización y se firmó, por primera vez, un acuerdo de productividad y la aplicación de otras modalidades de trabajo con la empresa que años más tarde sería aplicado en todo el sector. Después de esta lucha, se implementó el llamado "trabajo continuo", que implica la realización de tareas en equipos para sostener la producción las 24 horas del día. "Hoy seguimos luchando desde la comisión directiva central para quebrar estas políticas flexibilizadoras y para que haya una equidad de salario", sostiene Gómez después de repasar la historia. Una historia que enseña y duele. La historia que nosotros decidimos protagonizar.

El reclamo era unánime: aumento salarial para todos. Mientras la empresa había reducido ampliamente el personal, intentaba aplicar claúsulas de productividad que determinaran el salario. "Los trabajadores comenzamos a ver que la empresa crecía y la torta no se repartía", recuerda Rubén Silva, secretario adjunto de nuestro gremio y trabajador de FATE en aquellos años.

La mayoría de los delegados y trabajadores de esa empresa eran jóvenes y su experiencia gremial era casi nula. "Yo trabajaba en la planta pero no participaba de la militancia", explica Silva y recuerda que las medidas de fuerza fueron variando de acuerdo a la urgencia. "Primero hicimos quites de colaboración y después vinieron los paros", indica. Delegados jóvenes y una conducción sindical ajena a los problemas de los trabajadores hicieron que el primer error del conflicto marcara a fuego el resto de la lucha. Las autoridades del Ministerio de Trabajo habían dictado la conciliación obligatoria y la medida no fue aceptada, lo que fue evaluado más tarde como un "el primer error". Adentro de la fábrica comenzó la crisis, y se produjo una virtual toma de la planta. Así fue que se llegó al centro del conflicto: la empresa decidió cerrar la fábrica y los trabajadores se instalaron frente a las puertas principales.

Fueron 47 días de intensa lucha. En la puerta de la empresa, los trabajadores y los delegados conformaron un comité de huelga con olla popular y salieron a buscar apoyos. Pero la respuesta de la patronal y el Gobierno no se hizo esperar. Al tercer día del cierre de la planta, mientras los trabajadores no permitían el acceso de colectivos con otros operarios, llegó la Guardia de Infantería de la Policía bonaerense. Hubo represión, balas de goma, gases lacrimógenos y chorros de agua. "Un compañero herido y decenas de detenidos fue el saldo de ese día", recuerda Rodolfo Gómez, trabajador de la FATE. Esa fue la primera represión de Menem. Y así lograron entrar. La empresa armó una oficina afuera de la planta y comenzó a convocar a los trabajadores para quebrar el conflicto, "pero no pudo hacerlo", recuerdan ahora los protagonistas. 30 días después la empresa empezó a buscar canales de diálogo y 10 días después se solucionó el conflicto y el Ministerio de Trabajo de la Nación debió dejar de considerar a este pelea como ilegal y se frenaron las acciones judiciales. Lentamente la planta recomenzó su producción, algunos de los 180 trabajadores depedidos pudieron se reincorporados, otros no. Esa lucha dejo muchas ensenanzas. "Hasta pasamos Nochebuena y Navidad peleando por nuestros derechos", rememoran los protagonistas.

(*) VOSUTNA, revista del Sindicato Único de Trabajadores del Neumático Argentino (SUTNA); Edición Nº 21, Diciembre 2005. Web / Correo.
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