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A 104 años del nacimiento de Ramón Carrillo, el hombre que revolucionó la política sanitaria

Por Alberto Emaldi

Informaciones de TÉLAM editadas en Rebanadas:

Rebanadas de Realidad - Télam, Buenos Aires, 06/03/11.- Mañana se cumplirán 104 años del nacimiento de Ramón Carrillo, quien fuera el primer ministro de Salud de la Argentina y a quien se le reconoce haber revolucionado la política de la salud pública, a partir de su visión sanitarista enfocada hacia lo social.

Ministro de Salud de la Nación: Evita y Carrillo a su derecha. 1950 / Foto tomada de la Web

Carrillo nació en la provincia de Santiago del Estero un 7 de marzo de 1907 y durante su trabajo en el ministerio, en el primer gobierno de Juan Domingo Perón, desarrolló una política de salud dedicada al mejoramiento de las condiciones de vida de las personas, las obras y la infraestructura hospitalaria y sanitaria.

Carrillo fue el primer ministro de Salud de la Nación ya que hasta su aparición en la vida política, la salud tenía rango de secretaría y fue Perón quien lo convirtió en ministro.

"En la salud pública hubo un antes y después de Carrillo", se sigue admitiendo hoy desde los distintos ámbitos profesionales de la salud.

Se reconoce también en Carrillo al hombre que cambió la historia de la política de salud ya que buscó y consiguió modelar y modernizar el sistema estructurando a partir de allí un nuevo diseño que se adecuara a las características de cada región.

Hoy en la Argentina miles de centros de salud y varios hospitales, muchos de ellos construidos bajo su gestión, llevan su nombre y los profesionales de la salud siguen su legado de una doctrina sanitaria profundamente humanista.

A pesar de su impresionante obra, Carrillo fue enjuiciado, difamado y olvidado durante años. Tanto fue el odio, que la dictadura de Aramburu hasta prohibió que sus restos fueran repatriados del exilio forzado al que tuvo que partir en Belén do Pará en Brasil. Allí, en plena selva amazónica, se dedicó a ocupar un modesto puesto de médico rural hasta su muerte.

Sin embargo, y aunque sus restos pasaron 18 años en el destierro, la obra de Carrillo no pudo ser ocultada. Su revolución perduró y perdura más allá de su muerte. Con simpleza Carrillo dio vida a sus ideales de justicia social y trabajó para que la salud sea un puntal de la construcción de un país más sano y más desarrollado, pero sobre todo, más justo para todos los argentinos.(Télam)