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Rel-UITA - REGIONAL LATINOAMERICANA DE LA UNIÓN INTERNACIONAL DE TRABAJADORES DE LA ALIMENTACIÓN, AGRÍCOLAS, HOTELES, RESTAURANTES, TABACO Y AFINES (UITA) / Web

Argentina: A pesar de la crisis, se logró un aumento en los salarios

La Unión de Trabajadores del Turismo, Hoteleros y Gastronómicos de la República Argentina (UTHGRA), llegó finalmente a un acuerdo con el sector empresarial que representa a la mayoría de los establecimientos. Si bien se registra una merma en la actividad, se estima que “ha pasado lo peor” y en adelante se inicia una recuperación paulatina. Sirel dialogó con Norberto Latorre, secretario de Finanzas de UTHGRA y presidente del Departamento de Hoteles, Restaurantes, Catering y Turismo de la UITA, quien aportó detalles del convenio.
Por Carlos Amorín

Rebanadas de Realidad - Rel-UITA, Montevideo, 16/06/09.-

  • ¿Cómo se llegó a este compromiso?

Norberto Latorre.

-Después de arduas negociaciones se alcanzó un acuerdo con la Federación Empresaria Hotelera y Gastronómica de la República Argentina (FEHGRA) que reúne a la mayor parte de estas actividades en el país. Los representantes de cada región presentaron su real situación y nosotros hemos corroborado que, lamentablemente, en los últimos 30 días la actividad viene cayendo en picada.

En Salta, por ejemplo, los grandes hoteles que habitualmente tienen un 80 por ciento de ocupación en esta fecha, llegan apenas al 30 por ciento, y en algunos casos incluso menos. Esto llevó a que adoptáramos la decisión de aceptar un incremento salarial que no es el que pretendíamos, y tampoco varios sectores patronales como la Asociación empresarial de Capital Federal –Buenos Aires–, que es la más importante del país, y que anunció que impugnará el acuerdo, así como las Asociaciones empresariales de Jujuy, Entre Ríos y Santa Fe que ya dijeron que no saben cómo harán para pagar el incremento aprobado, aunque no lo impugnarían.

  • ¿Llegó entonces la crisis al sector?

-Sabíamos que esto ocurriría, pero creemos que ya estamos pasando el momento más crítico y de aquí en adelante el sector se recuperará. Existe también una clara parálisis de muchos empresarios en espera del resultado de las elecciones del próximo 28 de junio. Pensamos que eso nada tiene que ver, pero muchos están especulando con ese tema, y quienes tienen dinero prefieren guardarlo antes que invertirlo, si es en dólares más aún porque se tejen muchos rumores sobre una posible devaluación, el regreso del “corralito” y de los cacerolazos… En fin, es un mundo de especulaciones y conjeturas que agregan inestabilidad a las negociaciones.

  • ¿Qué vigencia tiene el acuerdo?

-Firmamos por doce meses, con una cláusula especial según la cual si ocurre alguna de estas especulaciones que se están haciendo, habrá que encontrarse para volver a discutir y renegociar lo pactado. Esperamos que nada de eso se produzca porque tenemos muy fresco el recuerdo del amargo 2001, cuando vivimos trágicas situaciones para el país. Es de destacar la decisión política de los empresarios que aceptaron firmar este acuerdo.

  • ¿En qué consiste el acuerdo?

-Empieza en junio con un aumento del 10 por ciento y se llega progresivamente al 25 por ciento en marzo de 2010. En abril de ese año habrá un incremento sobre los básicos al incorporarse a ellos ese aumento, que entonces tendrá efecto sobre los adicionales que, dependiendo de las zonas del país, van del 22 al 50 por ciento del salario

Obviamente, quedamos alerta para controlar que este acuerdo se cumpla en todos sus términos. Es probable que los que han estado remisos argumenten que para pagar el aumento tendría que reducir personal, pero hemos analizado que eso no ocurrirá y que todos lo podrán pagar. Lógicamente, todo dependerá de que nuestros dirigentes sigan de cerca este proceso en todo el país. Y esa es nuestra razón de ser. Además tenemos muchos temas pendientes como el trabajo en negro, que sigue existiendo, los trabajadores de “media jornada” o subdeclarados, que los hemos bajado de unos 70 mil a 30 mil, pero tenemos que seguir luchando por ellos como lo definimos en el último Congreso.

  • ¿Cómo está la situación con el resto del sector?

-Tenemos pendiente el acuerdo con los hoteles de cinco estrellas y las cadenas transnacionales. Hemos interrumpido las negociaciones hasta el martes 16, cuando se reanudarán. Pero ya existe un compromiso de palabra de respetar el acuerdo que firmáramos con el resto de las empresas. Quiere decir que si todo transcurre normalmente, esta semana estaríamos adoptando con ellos el mismo aumento salarial y con el mismo sistema progresivo. Pero hasta que no esté todo firmado no daremos por terminada la negociación.

Ahora en Mar del Plata, por ejemplo, estamos teniendo un problema grave ya que el Sheraton de esa ciudad despidió al candidato a delegado, que son aquellos que eligen los trabajadores para integrar una Comisión Interna de cada empresa y que a su vez los representa ante el Sindicato. Los candidatos a serlo y los delegados electos están protegidos por ley y tienen fuero sindical, esto es que no pueden ser despedidos. Pero el Sheraton lo despidió igual, junto a otros siete trabajadores.

Realizamos la elección rápidamente mientras la empresa amenazó con despedir a quienes concurrieran a votar, lo que provocó que hubiese una abstención del 50 por ciento, algo totalmente anormal en nuestro contexto. Decidimos tomar el hotel, y el Ministerio de Trabajo aplicó la Conciliación Obligatoria, lo que llevó comenzar todo de nuevo: nosotros suspendíamos las acciones y la empresa debía reintegrar a los despedidos. Pero no lo hizo, así que estamos esperando que venzan los plazos, y si no se llega a una solución por el diálogo volveremos a tomar el hotel. Este problema ya lo estamos trasladando a los ámbitos internacionales, a la casa matriz de Sheraton.

También habrá una concentración en Mar del Plata de todos los delegados sindicales de la cadena Sheraton de todo el país, en solidaridad con los compañeros despedidos. El despido de un dirigente sindical no es negociable y se trata de uno de los principios esenciales del sindicalismo. Así que no lo vamos a permitir de ninguna manera porque eso derrumba la estructura sindical. Todo se hará lo más pacíficamente posible, pero tampoco mediremos consecuencias porque en esto nos va nuestra propia existencia.

El presente material se edita en Rebanadas por gentileza de Patricia Iglesias, del Servicio de Información de la Regional Latinoamericana de la UITA (SIREL), Uruguay. / Web - Correo