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Tanti auguri, Italia…

Por Manuel Zaguirre, ex Secretario General

Rebanadas de Realidad - USO, Madrid, 05/03/13.- A los que tenemos una edad y cierta trayectoria democrática y progresista, lo sucedido en Italia en las recientes elecciones generales nos provoca angustia y temor al futuro, pese a que de esto último es de lo que menos tenemos en razón de lo mucho vivido. Además, ese drama lo sentimos como propio quienes hemos tenido un vínculo especialmente estrecho con la Italia sindical y socio-política desde la segunda mitad de los 60 y nos nutrimos en buena medida desde nuestra primera juventud de aquella luminosa experiencia que fue el Movimiento Obrero y Sindical italiano de los 60 y los 70.

Es necesario apelar a la memoria, o a la información quien no la tenga, para saber que Italia fue hasta hace cuatro días en términos históricos una de las grandes potencias integrales en el plano europeo e internacional. Cuando digo integral me refiero a su poderío económico e industrial, obviamente, pero también a la fuerza y al dinamismo de su sociedad civil organizada en todos los planos (siempre se dijo que ésta era el gran motor de un país cuyo Estado era notablemente más débil e ineficiente que la sociedad en la que se fundamentaba), amén de ser la cuna y el lecho histórico, junto con Grecia, de nuestro marco civilizatorio, europeo y occidental.

No son sólo palabras como "Fiat", "Armani", "Gucci", "Visconti", entre tantas otras, que expresan la universalidad del imaginario italiano; son también hechos tan importantes como ser Italia el primer destino turístico del planeta, y no precisamente de sol y playa, ostentar con diferencia una centralidad mundial en orden a su monumentalidad, producción cultural, artística, espiritual… Y en lo tocante a la fortaleza de su sociedad civil, hace apenas 30 años el movimiento sindical italiano, la federación unitaria CGIL-CISL-UIL, era el más poderoso, autónomo, unitario y combativo de toda Europa, con tasas de sindicalización superiores a las alemanas o escandinavas, y sólo comparables a las británicas previas a la masacre consumada por aquella plaga llamada Margaret Thatcher. Y no fue sólo una cuestión de cantidad. Aquél movimiento sindical, plural y unitario a la vez, era una fuente inagotable de cultura social y de valorización integral del Trabajo como fundamento y motor de la economía, la industria, el progreso y el país en su conjunto.

En el plano político, y pese a ser Italia víctima del bloqueo político e institucional provocado por la "guerra fría", funcionaba sobre dos ejes muy sólidos: la Democracia Cristiana (DC), un partido de masas y de amplia base popular, y el Partido Comunista , el mítico PCI, el más democrático, independiente de Moscú y representativo de todos los occidentales. Imperativos geopolíticos de la época, la sempiterna "guerra fría", hacían imposible el acceso del PCI al gobierno pese a representar en torno al 30% del sufragio del pueblo italiano. Esos imperativos bastardos provocaban gobiernos de coalición que, aunque pivotados por la DC, llegaron a tener ¡hasta siete partidos!; auténticos focos de inestabilidad, corrupción y clientelismo. Hasta el punto que a finales de los 70 tomó cuerpo la hipótesis de un gran compromiso histórico entre la DC y el PCI para oxigenar la vida política y el Estado partitocrático. Esa noble tentativa se saldó con el secuestro y asesinato de Aldo Moro, líder de la DC e impulsor del compromiso histórico junto a Berlinguer, y el escarnio de ésta por su inacción ante el secuestro y asesinato de Aldo Moro.

A pesar de todo, Italia, como la nave, iba…

¿Qué ha pasado para que Italia derivara sin rumbo hasta el panorama desolador de hoy?, ¿cómo aquella potencia de pulso firme, aunque de apariencia caótica, puede estar hoy a merced de un sátrapa que hace de la política un trampolín para amasar fortunas ilegítimas, como todas, y un parapeto para eludir la justicia que le investiga y encausa por ello; a merced de un cómico imprevisible e histriónico y de una Unión Europea sin proyecto ni rumbo propio que, contaminada de un ultra-liberalismo foráneo, asfixia al sur sin darse cuenta que la Unión, pese a estar inacabada en lo político, social e institucional, es ya un todo que sobrevivirá o sucumbirá junta?.

Contestar a esta larguísima pregunta requeriría de varios artículos. Pero para que se hagan una idea, la caprichosa disolución del PCI tras la caída del muro de Berlín, la práctica demolición de la DC y del cuadro político que sostenía el Estado desde el final de la 2ª Guerra, a causa de la corrupción, el efecto de agujero negro que todo ello provocó en la sociedad italiana. Este cataclismo sucedió en apenas una década, la de los 90. Y con el inicio de este siglo, el declive de la UE frente al impacto ideológico y especulativo de este capitalismo globalizado y sin rumbo, también está entre las causas centrales del difícil momento que atenaza y amenaza a Italia y, en igual medida, al resto de países del sur y a la Unión en su conjunto si no hay cambios radicales de las políticas económicas regresivas y antisociales y erradicación de la especulación financiera y monetaria. Sin acometer esos cambios ya mismo, seguirá agudizándose la crisis de credibilidad de nuestras democracias.

Por ahí hay que buscar las causas y consecuencias, ya sean las específicamente italianas o las más generales de Europa y, por supuesto, las que afectan a nuestro propio drama español.

No me alcanza para consejos o esbozo de alternativas. Sólo para expresar solidaridad con el pueblo italiano y con la coalición de centro-izquierda que, liderada por Bersani, un político decente, está llamada a formar gobierno. Y confianza en que Bersani no caerá en los cantos de sirena que le instan a una coalición con Berlusconi. Y confianza, por último, en que Beppe Grillo y su gente, cuando se abran como los melones, lleven dentro más sentido de progreso y de responsabilidad democrática del que han aparentado en la campaña electoral.

En todo caso, ¡Tanti Auguri, Italia!

El presente material se edita en Rebanadas por gentileza de Manuel Zaguirre, ex Secretario General de USO y SOTERMUN