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REVISTA VÓRTICE - Ciencia, Arte y Filosofía desde la Política - PERÚ
Editorial Nº 16

¿Quiénes están por la paz y quiénes quieren la guerra?

"La represión sabes, es como el viento/ apaga el fuego pequeño, pero enciende aquellos grandes".
Por los Editores de Vórtice

Artículos de Vórtice editados en Rebanadas:

Rebanadas de Realidad - Vórtice, Lima, 09/06/09.- El gobierno de Chile acaba de bajar la cabeza ante una protesta magisterial, accediendo finalmente a favorecer a los profesores con una bonificación económica a la que se venía resistiendo. Allá, cuando los sectores populares protestan a nadie se le ocurre decir que le hacen el juego a países competidores o que son terroristas, aunque también han tenido su violencia política. Y Chile es una sociedad más cohesionada en lo interno, y hasta con Bolivia se está entendiendo pese a sus distanciamientos históricos y a lo distintos que son sus respectivos modelos económicos.

En contrario, y lo hemos venido preguntando sin maximalismo alguno, ¿cuándo se entenderá en el Perú que los espasmos de violencia que cada poco sacuden nuestro país son, ni más ni menos, los síntomas de un mismo e inocultable manantial que, en el crítico contexto del capitalismo mundial, busca una válvula de salida y que las gentes con poder no quieren sincerar?

Quien puede lo más puede lo menos. Si la inconclusa guerra interna y sus derivaciones fuesen abordadas seriamente, ¿cómo no podrían desactivarse los demás conflictos que indudablemente tienen vasos comunicantes con aquella? Las masas rebeladas en Bagua hacían alusión a las guerrillas inconclusas, el gobierno (cuándo no) esgrime el fantasma del llamado terrorismo. Los analistas, un día sí y otro también, hablan del Dr. Abimael Guzmán aunque a él no se le permita hacerlo, preso como está desde hace 17 años pese a que se le sabe proponiendo una solución política. ¿Puede sorprender así la cultura de violencia que impera en el país? Por el contrario, así se explica que no habiendo un acuerdo en torno a la CVR, al Museo de la Memoria, etc., ocurren nuevos conflictos y nuevas muertes.

El hecho es que ahora la realidad exige otro temperamento. Yehude Simon ha terminado haciendo el papel de Cipriani en la Embajada de Japón (ya en VÒRTICE Nº 13 se dijo: "… Interesantes y atinados conceptos que lamentablemente Yehude Simon ha dejado de ver cuando más debiera hacerlo. Este se presenta como hombre honrado y de visión amplia, pero no está sirviendo al país sino a sus propios apetitos y al titiritero que es Alan García. Eso también es corrupción"). Alan García ha usado la táctica de Fujimori y Montesinos: aparentar diálogos y desencadenar la represión. Pero lo que ha encontrado al frente es una resistencia tipo El Frontón de 1986. Y ahora, luego de las muertes y aún hablar de "firmeza" repliega su enfebrecida soberbia porque siente que se le puede incendiar la pradera. ¡Y claro, ya sobran las declaraciones y las conductas guerreristas de García Pérez que lo hacen merecedor de la orden de captura!

El hombre de la patada ha pretendido nuevamente humillar al pueblo. Se ha propuesto asesinar la moral de nuestros hermanos nativos, escarnecer su espíritu de lucha, mancillar su autoestima. Para ello usa a la policía y a los soldados como carne de cañón. Una prueba: 22 soldados del ejército peruano acaban de desertar en Huanta denunciando abusos en contra de ellos. Y todo lo hace Alan García en aras de que el Estado peruano sea un gigantesco service al servicio de la globalización imperialista feudal. Fue García Pérez el que, con el fanatismo propio del converso y la felonía del vendepatria, dijo que no hay que enojar a Chile. Y ha terminado enojando al pueblo. Así pues, no sólo está aislando al Perú en lo internacional, sino polarizando a nuestro país en lo interno.

Se está dando en los hechos un nuevo despojo de tierras y el retorno al latifundio de viejo cuño. La Célula Parlamentaria Aprista ha presentado un proyecto de ley para "limitar" los latifundios particulares en la Costa a 40,000 hectáreas. Lo que nunca jamás tuvo ningún gamonal antes de Velasco. En la Selva eso sería monstruosamente más grave. Así, lo que quiere para nuestro país el otrora crítico de los candidatos de los ricos es la globalización de la gleba. Con siervos y todo. Contra eso se alzan los pueblos con fuerza indómita y comunitaria. Porque no quieren que el viejo orden siga impune. Saben que esa es la peor impunidad. Están hartos de que no haya otra alternativa entre los Delfinos y los Burgas, entre los Delgados Parker y los Schütz, entre los Fujimori y los fujimoristas sin Fujimori como García Pérez. Y sepa la CVR cómo se desborda un pueblo embravecido, al margen incluso de la voluntad de sus dirigentes.

Pumacahua se enfrentó a Túpac Amaru II y contribuyó a su derrota; sin embargo después se rebeló contra el orden establecido y murió heroicamente. En Inglaterra, Tomás Moro fue decapitado por Enrique VIII por rebelarse contra sus propósitos reaccionarios y absolutistas; pero antes se había enfrentado a los esfuerzos renovadores de Tyndale. En Alemania, Martín Lutero, gran reformador en el ámbito religioso, en el plano político estuvo extraviado y llamó "perros rabiosos" a los campesinos sublevados en 1525. El español Miguel Servet, descubridor de la circulación menor de la sangre, no fue reprimido por el rancio catolicismo de ese entonces, como lo fue Galileo o Bruno, sino que fue muerto en la hoguera por reformadores liderados por Calvino. Ahora, los miembros de la policía y el ejército peruanos se enfrentan a los mismos reservistas que han peleado en la batalla del Cenepa. Como se ve, la vida da muchas vueltas y tiene sus paradojas pero la tendencia es una: la transformación de la sociedad en bien de un desarrollo armónico e inclusivo como demanda la Defensoría del Pueblo.

Por todo ello, y reafirmándonos en que la paz es una necesidad del pueblo, la nación y la sociedad peruana en su conjunto, proponemos que a quienes se tenga que acoger o apartar en el nuevo escenario y modelo político, ante la presente coyuntura y ante los problemas acumulados de nuestro país, se les juzgue con arreglo a esta política fundamental: Solución Política, Amnistía General y Reconciliación Nacional acogiendo a todos los que hagan política por la paz y neutralizando y aislando a quienes persistan en conductas guerreristas.