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OPINIÓN / REVISTA VÓRTICE - Ciencia, Arte y Filosofía desde la Política - PERÚ

A propósito de Chile: sobre guerras y reconciliaciones

"Cuando los pueblos vencedores son grandes, perspicaces y humanos, ennoblecen sus victorias borrando recuerdos, reuniendo energías y limando asperezas; pero cuando los pueblos vencedores no son ni humanos, ni perspicaces, ni grandes; cuando se complacen en acumular obstáculos y rencores en el camino del vencido; entonces al vencido le toca aguardar". José Luis Villavicencio, El Comercio, lunes 9 de octubre de 1911.
Por los Editores de Vórtice

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Rebanadas de Realidad - Vórtice, Lima, 23/01/10.- Chile tiene Mapuches. El Perú tiene maoístas. Los mapuches o araucanos, disconformes con el neoliberal Estado chileno como están, empiezan a plantearse el separatismo. Los maoístas del Perú, luego de una experiencia de guerra prolongada, hace años que han empezado a plantear la reconciliación nacional. Los araucanos actuales son herederos de Lautaro, Caupolicán, Colocolo; que llegaron a aniquilar en 1553 a Pedro de Valdivia, el conquistador del país del sur. Los maoístas peruanos no sólo han heredado a Manco Inca (que en el sitio del Cuzco en 1536, llegó a aniquilar a Juan Pizarro) como heredaron a Juan Santos Atahualpa, los Túpac Amaru y los Catari, sino que han buscado asimilar la experiencia de ellos a la luz de cómo, dado que de todas formas los conquistadores tuvieron éxito, la asimiló el presidente Mao desde la China cuando se defendía del Japón: "Es probable que nuestro enemigo aún acaricie el sueño dorado de una conquista como la de (…) América del Norte y la India por Inglaterra, la de América Central y del Sur por los países latinos, etc. Pero, tal sueño no tiene ya valor práctico en la China de hoy, pues se dan ciertos factores que no concurrieron en aquellos acontecimientos históricos, siendo uno de ellos el fenómeno totalmente nuevo de la guerra de guerrillas. Si nuestro enemigo no tiene esto en cuenta, habrá de pagarlo caro". (Problemas estratégicos de la guerra de guerrillas contra el Japón, mayo de 1938, Tomo II p.77). Cabe señalar que la resistencia de nuestros pueblos continúa y se expresa hasta en la última votación por Evo Morales, y que, con relación a un debate que se esboza en el campo del arte, la vida ha querido que mientras la gesta de los mapuches sea cantada, por poner un caso, por Alonso de Ercilla y Zúñiga en su poema épico La araucana, la de los maoístas sea identificada acaso con La flor de la retama (en versión Portocarrero).

Suele hacerse un paralelo del caso Perú-Chile con el caso Francia-Alemania. Sólo que debe hacérselo cabalmente. ¿Acaso Alemania, cuyos resentimientos datan de la Paz de Westfalia (1648) se satisfizo con quitarle Alsacia y Lorena a Francia en 1871? No, por eso desencadenó la Primera Guerra Mundial (1914-1918) y, más aún, la Segunda Guerra Mundial (1939-1945). Recién después de ser derrotada e invadida en esta última contienda, Alemania se avino a la reconciliación que se le demandaba reiteradamente. Para esto, sus problemas ya no fueron sólo con Francia, sino con otros países, señaladamente la Unión Soviética del gran camarada Stalin que cumplió un decisivo papel en la derrota de la Alemania hitleriana. Chile, cuyos resentimientos datan de que su clase criollo-dominante arranca con Pedro de Valdivia, simple dependiente de Francisco Pizarro, y de que en el Virreinato no pasó de ser una capitanía, no bastándole el haber derrotado a la Confederación peruano-boliviana en Yungay -1839-, perpetró la guerra de 1879-1883 y despojó, al Perú, de Tarapacá; y a Bolivia, de Antofagasta, despojando a este país de su salida soberana al mar. No conforme, en 1929 le quitó Arica al Perú. Pero como encuentra que su geografía sigue siendo flaca para sus ambiciones, que no nacen del pueblo sino de la clase dominante de Chile, despoja porciones de nuestro mar con su alegado "mar presencial", entre otras cosas, y se apropia de nuestros sectores estratégicos a la vez que se arma hasta los dientes y practica un agresivo espionaje, no sólo militar, sino económico en contra del Perú. ¿Cabe alguna duda respecto de las pretensiones de Chile, más aún en este contexto en que el agua, la energía, la seguridad alimentaria, etc., se tornan, cada vez más, fuentes de conflicto?

Maoístamente hablando, tenemos que plantear que el factor hombre es principal respecto al factor armas, sin que ello signifique dejar de lado a estas últimas. Y la estrategia en la que debe empeñarse el Perú ha de ser no sólo disuasiva, sino de defensa activa, manejando el concepto de guerra de interpenetración. Mas como aquí no podemos ser tan explícitos, baste remitirnos al mapa, a la historia propia y a la de los países vecinos o cercanos para cerciorarnos de dónde están las ventajas comparativas del Perú y de los pueblos vecinos que buscan una paz digna. Eso sí, peruano que aborde este tema con sinceridad tiene que plantearse ante todo el tema de la reconciliación nacional, para ello sirve el libro De puño y letra, del Dr. Guzmán, del que tratamos en nuestra edición anterior.

Felicitaciones a nuestra policía porque no se nos ha molestado en la presentación de dicha edición, la 18 de VÓRTICE, el martes 1 de diciembre en la universidad Enrique Guzmán y Valle, ampliamente conocida como La Cantuta y hondamente fijada en la conciencia nacional por lo que ese nombre evoca. Buena juventud. Como en Coracora, Ayacucho, también con la edición 18. En fin, que parece estar cumpliéndose lo que ya fue dicho: "Bienaventurados los que teniendo poder, en uno u otro lado, luego de leer esta revista se dan por no enterados. Porque así posibilitan que nuevas muchedumbres, compulsando lo que hace uno y otro, se pongan en marcha por nuevos cauces y con renovados bríos" (editorial de VÓRTICE Nº 15). Como fuere, queremos resaltar, pues, las cosas buenas de la policía. Cuando se porta así con democracia, hasta da ganas de quererla, como ya estamos queriendo a las policías de tránsito, dignas de verlas como son, lindas y eficientes en su labor por nuestra sufrida Lima.

¿Pero qué dijeron los ponentes invitados, el poeta Jorge Luis Roncal, de Arteidea; y el conocido hombre de izquierda, Ricardo Letts, director de la revista Trenzar? Resaltando que ellos están hace buen tiempo, y por su lado, por la solución política que también se promueve desde VÓRTICE, y saltándonos los elogios no sin sentirlos reconfortantes, reparemos en sus críticas sobre nuestro trabajo. El primero observó que en el evento no se aborde a profundidad los temas ideológicos y políticos. El segundo señaló que aún es insuficiente el trabajo de masas. Agreguemos a estas críticas las que se han hecho a las fallas en el equipo de sonido. Y bien, tenemos que asumir, pues, las críticas. El empirismo es evidente. Aún se mueve más los pies que la mente. Hace falta pisar la bola y alzar la cabeza, abrir la cancha repartiendo pelota para que el juego sea más rápido y efectivo. En fin, lo concreto es que quien no estudia se pone fuera de juego y hasta puede salir con algún Domingo Siete por pura despolitización. Pero, instalados como estamos ya en este contenido y en este tono, saludamos al flamante Movimiento por la Amnistía y Derechos Fundamentales que se ha puesto a andar convocando a los que están por la reconciliación nacional cual es nuestro caso.

A mayor fundamentación: los analistas dicen que las coyunturas más candentes de la historia del Perú son la Conquista, la guerra con Chile y la reciente guerra interna. Con esto tiene que ver el reciente libro El odio y el perdón en el Perú, que siendo de varios autores tiene a Claudia Rosas Lauro como editora. Mueve bien la reconciliación que le demanda históricamente el Perú a Chile, como se ve desde el epígrafe con que comienza este editorial. Resalta que según el orador José Luis Villavicencio (p. 157) "… el país del sur no había sabido actuar correctamente luego de ganar la guerra". Por lo cual exclama, ya en 1911: "¡Que se fomenten odios, que se alimenten rencores! No importa. El odio siendo santo y siendo justo, ha sido y será siempre pólvora inmejorable para la carga de los cañones".

El libro también mueve adecuadamente, en páginas anteriores, la reconciliación a propósito de la Conquista, incluso (pp 95 a 98) en torno al caso de Gonzalo Pizarro y del Demonio de los Andes, Francisco de Carbajal. Brujo de los Andes, por las dudas, se le dice a Andrés Avelino Cáceres; Zorro del Desierto, a alguien que nada tuvo que ver con el Perú, así que recuérdelo el que quiera porque nosotros lo que queremos enfatizar es cómo diablos el libro que estamos comentando no mueve bien el tema de la reconciliación a propósito de la guerra interna que empezó en 1980 con otro Gonzalo, el Dr. Abimael Guzmán. Y esto que el libro resalta derechos que vienen desde el Medioevo, como el de la resistencia (p. 95) y un "derecho por encima del Derecho" (p.98) como fundamentos jurídico-políticos para viabilizar las reconciliaciones. Cierto es que Francisco de Carbajal y, principalmente, Gonzalo Pizarro no tuvieron manejo, y cuando en la batalla de Jaquijahuana -1548- vieron cómo sus efectivos, entre ellos el capitán Sebastián Garcilaso de la Vega (padre del autor de Comentarios Reales y La florida del Inca) se pasaban a las filas del pacificador La Gasca, presagiando su final, el Demonio de los Andes canturreó: "Estos mis caballicos, maire, uno a uno se los lleva el aire". Dado el contexto internacional y nacional (en que, así como en Copenhague los Estados no hacen nada significativo por resolver el cambio climático que amenaza con acelerarle a la Tierra su climaterio, el Estado peruano perjudica a la juventud al no cumplir con la ley en el caso de la huelga del sector universitario), y buen manejo mediante, a la gente que lucha por causas nobles, los efectivos uno a uno parece traérselos el aire. Todo sea para que se abra paso la reconciliación y que el rencor no sea el gran rector. En función de ello va esta edición, la Nº 19 de VÓRTICE, como provocando que se estudie; que piano, piano, se va lontano… y que el 2010 sea un mejor año.

Felices fiestas.

(10/12/2009)