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| ESTADOS UNIDOS | |||
| Los entretelones de unas elecciones | |||
| Por Renato Vilacís | |||
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Rebanadas de Realidad - World Data Service, 14/11/06.- La victoria demócrata en las elecciones intermedias estadounidenses tendría una mayor relevancia de lo esperado. Eso dependerá del grado de comprobación que tengan revelaciones del periódico londinense The Guardian titulado Cómo robaron las elecciones intermedias. El artículo apunta que no se trata de manipulaciones con las máquinas de votación mediante cajas negras de computación aunque no estarán totalmente exentas del proceso. Las vías fundamentales ideadas por los neoconservadores que encabezó el ex asesor presidencial Karl Rove son totalmente diferentes. Un equipo investigador en nombre de la cadena televisiva BBC y The Guardian trabajó durante seis años y descubrió que el 7 de noviembre sería un "día de infamia", como diría Franklin D. Roosevelt del ataque japonés a Pearl Harbor. "Cuatro y medio millón de votos serán hurtados", afirmaron los integrantes del equipo, quienes presentaron tres pasos para lograrlo: El 1 de enero de 2006, una nueva ley federal salió de repente de la nada para devorar 1,9 millones de votos, sobre todo, de negros y latinos. A la Ley de Ayuda Electoral de 2002 se le insertó una cláusula para que cada estado tenga que rechazar a nuevos votantes cuyas identidades no puedan ser verificadas con bases de datos estatales. Aunque parece una nimiedad, cuando se oye que cada año tratan de registrarse 24,3 millones de electores, la cosa queda más clara. Entonces se entiende para qué los secretarios de Estado republicanos bloquean a uno de cada tres nuevos votantes, según el Centro Brennan de la Escuela de Derecho de la Universidad de Nueva York. Entretanto, la Agencia de Seguridad Social de la administración dejó de verificar a 47% de los registros y, después de muchas apelaciones e intentos, de todas formas 1,9 millones de electores estarán excluidos de las urnas. Estas irregularidades en el voto son para los menos privilegiados porque los pudientes no serán rechazados. El problema más que de números es de color. Algunos se sorprendieron cuando el gobernador republicano de California y ex superestrella de Hollywood, Arnold Schwarzeneger resultó reelecto. Sin embargo, The Guardian no encontró nada raro, porque sabía que Bruce McPherson, el secretario de Estado californiano, bloqueó 40% de los registros, por supuesto que hispanos en su mayoría. Una excepción fue Los Ángeles, cuyo alcalde hispano se puso en contacto con los ciudadanos, los "verificó" y logró que casi todos fueran incluidos en las listas. En Ohio, el secretario de Estado Kenneth Blackwell, y el gobernador republicano, se hicieron expertos en los métodos excluyentes, en particular porque aprendieron a mantener en secreto esos métodos. El segundo método para frustrar un potencial voto demócrata es enviar legiones de asistentes republicanos con listas de nuevos electores para desafiarlas en los precintos predominantemente negros y latinos. Esos asistentes exigen a los nuevos electores fotos de identidad que coincidan estrictamente con los datos del registro, otro aspecto que parece insignificante. Sin embargo, con esta manipulación, en estados como Nuevo México se puede triplicar el número de votantes que quedarán marginados bajo el pretexto de que "protege la integridad del voto". En 2004, el equipo de BBC-The Guardian se hizo de 50 memorandos internos confidenciales del Comité Nacional Republicano con listas de nuevos electores, sobre todo negros y judíos. El propósito era impugnarlos el día de la votación y, sólo en Florida, alcanzaban a 70 mil personas. Los comicios de aquel año, por primera vez en medio siglo, más de 3,5 millones de votantes fueron rechazados en el momento de ejercer el sufragio. La mitad perdió el voto, 300 mil fueron rechazados por un carnet de identidad equivocado y 1,1 millón pudo votar con una boleta provisional que luego, simplemente, cayó en el latón de la basura. El 7 de noviembre pasado, nuevos requerimientos de identidad y una docena de nuevas leyes estatales que obligan a mostrar el carnet de identidad permitieron a los neoconservadores desafiar casi un millón de votos. El tercer método es no contar numerosos votos, y constituye un secreto celosamente guardado. En cada votación, unos tres millones de sufragios son emitidos (3 600 380 en 2004 según la Comisión Electoral) pero no contados por diversas razones banales como pequeñas irregularidades menores en el documento. Según The Guardian, esos documentos se conocen oficialmente como "echados a perder", pero mejor sería "favorecer a los republicanos". La Comisión de Derechos Civiles advirtió que la posibilidad de que el voto se eche a perder es 900% mayor si el elector es negro y 500% si es hispano, en comparación con los blancos. Estos casos cubren un millón de personas de ventaja para el Partido Republicano de los neoconservadores (también conocido como GOP). No hay que pensar que los fraudes parten de manipulaciones de las máquinas para cambiar el voto, sino cuando estas no están presentes y hay que usar métodos manuales. Hasta aquí, la cuenta va por millones de votos sacados de circulación, pero todavía hay que añadir las boletas de ausentes rechazadas y desechadas, que pueden ser alrededor de medio millón. El rechazo por parte de los republicanos se hace por una campaña nacional, pero los demócratas carecen de tal estructura, que es electoralmente suicida. Entretanto, The American Chronicle reportó que en Virginia, el estado que determinó la mayoría demócrata en el Senado, hubo supresión de votos mediante amenazas de encarcelamiento, cambios de colegios y hasta octavillas "esquiva la elección". Esas prácticas se registraron, especialmente, en vecindarios negros o con una tendencia demócrata fuerte, y la secretaria de Estado del territorio, Jean Jensen, reconoció que se trata de acciones deliberadas y extendidas para confundir y frustrar el ejercicio ciudadano. Jay Myerson, funcionario del Partido Demócrata en Virginia, apuntó que era irónico enviar las tropas a Iraq a luchar por una democracia que carecen los ciudadanos de Estados Unidos. Además de las amenazas telefónicas, los engaños sobre la ubicación de los colegios, las octavillas malintencionadas, en Virginia ha habido problemas con las máquinas de votar. En cuanto a los miembros de origen cubano en el Congreso, todos repiten y se añadió un Albio Cires, en Nueva Jersey, pero, tal vez, esos éxitos puedan entenderse por el tipo de amigos que tienen. Según New York Observer, el senador Robert Menéndez (D. NJ) cultiva amistades duras, como Abel Hernández, llevado ante un tribunal en Newark, por financiar los atentados terroristas de mediados de los 1990 en Cuba. Otro involucrado en ese proceso judicial fue Arnaldo Monzón, ya fallecido, quien se distinguió siempre por llevar las cuentas de Menéndez y dar fuertes donaciones a sus campañas. La población de origen cubano en Nueva Jersey es apenas 0,9% de los votantes, concentrada sobre todo en el condado de Hudson, donde se presenta Menéndez, acusado también de corrupción por su rival Tom Kean. Pero, los juicios pasaron casi sin publicidad, porque, según Ross Baker, profesor de la Universidad de Rutgers, "si usted representa a los cubano-americanos, quizás se encuentre aliado de forma incómoda con quienes abogan por ataques armados contra Cuba". ¿Cuál fue la defensa de Menéndez? Una declaración escrita de su oficina señaló que Abel Hernández y Arnaldo Monzón también hicieron donaciones a Bush.Menéndez mismo, cuando era alcalde de Unión City, en los 1980, financió con una cifra desconocida la defensa de Eduardo Arocena, descrito por las propias autoridades estadounidenses como terrorista y acusado del asesinato del diplomático cubano Félix Rodríguez, en Nueva York y participar en atentados con explosivos en la región. Aunque en la actual defensa, el ahora senador Menéndez insiste en que siempre ha observado la ley, en aquel entonces hizo otro tipo de declaraciones al periódico local The Hudson Dispatch. "Yo endorso el hecho de que hay momentos en que lo que uno considera una ley, en un momento determinado tiene que ser quebrado", afirmó Menéndez. Esto pone sobre el tapete, con un caso muy concreto, que entre demócratas y republicanos, las diferencias son apenas de matices cuando de Cuba se trata. | |||
| Los artículos de World Data Service se publican en Rebanadas por gentileza de René López, Editor Jefe de WDS. / Web | |||