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| ESTADOS UNIDOS | |||
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Calentamiento global y su impacto | |||
| Por Renato Vilacís | |||
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Rebanadas de Realidad - World Data Service, 18/10/07.- Los políticos conservadores de Estados Unidos mostraban poco entusiasmo por el cambio climático, pero las cosas se transforman lentamente en sus filas. Analistas asociados a esta corriente se burlaban de esas preocupaciones; sin embargo, los aspirantes presidenciales republicanos, empiezan a cambiar la tonada. La evolución indica que esos políticos ahora reconocen que la humanidad está amenazada por el calentamiento global, aunque con enfoques diferentes. El senador John McCain (Arizona) exhorta a establecer límites en las emisiones de gases de invernadero y a incrementar los patrones de eficiencia en el consumo de combustibles. Sus rivales Rudolph Giuliani y Mitt Romney esquivan cualquier tope y hablan de estimular lo que llaman "carbón limpio" y otras fuentes alternativas. Para todos, la energía nuclear pudiera ser la respuesta que tanto se busca y llaman a ampliar su generación. La actual división en las filas de los conservadores es una evidencia de la transformación del debate desde 1997, cuando el Senado se opuso al tratado internacional sobre cambio climático, 95 a 0. En aquella época, se pretextó para tal rechazo -fundamentalmente- que "podía ser dañada la economía estadounidense". El informe del Panel Internacional de Cambios Climáticos de la ONU, principal asesor en materia de ambiente y cuyas labores hicieron posible la Cumbre de la Tierra, en Río de Janeiro, hace 15 años, ha sido decisivo. El panel había señalado en 2001 que los posibles impactos del cambio climático serían temperaturas más altas, la reducción de los glaciares y la subida del nivel de los mares. Ahora, concluyó que el calentamiento global es inequívoco y que 11 de los últimos 12 años han sido los más calientes desde 1850. Las estadísticas apuntan que, de 1906 a 2006, las temperaturas subieron casi 1º C. Además, las sequías son más intensas y el proceso no se detiene. Dada la acumulación de dióxido de carbono en la atmósfera las existencias permanecerán por lo menos 1,000 años. Las consecuencias abarcan pérdida de biodiversidad, crecimiento de la desertificación y falta de agua, que se convertirán -predicen- en causa de las guerras futuras. Se suman las repercusiones sociales y económicas y que el calentamiento global pone en peligro físico de desaparecer a numerosos estados isleños, debido al aumento del nivel de los mares. Finalmente, hay un impacto económico evidente, al fomentar la inseguridad alimenticia, agudizar problemas de salud, afectar la industria turística y otros. Los candidatos republicanos mostraron más interés por el tema desde que el ex vicepresidente Albert Gore recibió el Premio Nobel de la Paz por poner en evidencia los peligros del cambio climático. Del campo demócrata, los principales candidatos presidenciales se apresuraron a elogiar a Gore, lo que sugirió que el partido buscaba presentar propuestas contra el calentamiento y utilizar el asunto en la campaña. Entre ellas se cuentan mayores patrones para el consumo y establecer impuestos para las emisiones de dióxido de carbono, a las que los republicanos debieron responder, acuciados por las grandes corporaciones petroleras. McCain ha señalado que incorporará a Estados Unidos a la convención internacional aprobada en la Cumbre de Rio'92 y su anexo, el Protocolo de Kyoto, aunque con imposiciones a otros países. Romney y Giuliani sólo hablan de la necesidad de no depender del petróleo extranjero, como una necesidad de la seguridad nacional, y Fred Thompson, quien negaba la amenaza, ahora proclama que "el cambio climático es real". Giuliani y Romney no han querido criticar a Bush, quien se negó a ratificar el Protocolo de Kyoto. En toda la barahúnda, los candidatos son renuentes a abandonar los enfoques oficiales que han prevalecido hasta el momento, y sugieren que "etanol, biodiesel, carbón limpio, energía nuclear, más refinerías y conservación" forman parte de las soluciones requeridas. Pero, que no se embullen los ambientalistas, porque las propuestas que hacen, como un impuesto al carbón o a la gasolina, son rechazadas de plano. En el campo opuesto, el cabildeo ambientalista es fuerte, aunque no hay una definición en las posiciones de los candidatos porque las campañas presidenciales se concentran en asuntos domésticos. La industria está montada en el tema de los combustibles agrícolas, con un sector académico que llama a desarrollarlos de otras formas y no con alimentos. En 1992, con la Cumbre de la Tierra, la comunidad internacional firmó un convenio-marco para estabilizar niveles de emisión de gases de invernadero, pero los dejó en una nebulosa. Su principal mérito es aclarar que se trataba de un tema global y que la responsabilidad común es diferenciada, ya que es el resultado de las emisiones de países industrializados. El Protocolo de Kyoto entró en vigor en 2005 como anexo de la convención-marco y fijó los compromisos diferenciados para reducir la emisión por países (5,2% global respecto a 1990, algo obviamente insuficiente). Ahora, se exhorta a un régimen post-Kyoto más drástico y se propone que después de concluir el protocolo en 2012, la reducción comprometida sea 20% o más, según el principio de "responsabilidad común, pero diferenciada". En cambio climático, los discursos de Estados Unidos y la Unión Europea tienen algunas diferencias, porque la Casa Blanca no parece dispuesta a compromisos y neutraliza cualquier estrategia de lucha. Recientemente, la UE propuso al grupo ACP un paquete que parece disponerla a transferir tecnología, pero a cambio de mayor compromiso de los subdesarrollados. Esa diferencia con el "haré lo que quiera y no lo que me pidan" de Washington, se fundamenta en que Europa tiene tecnología para enfrentar el cambio y quiere explotarla. Sin embargo, en Bali no puede olvidarse la experiencia histórica de que los europeos, por lo general, sacrifican sus propios intereses para no disentir con Estados Unidos. La estrategia ante el cambio climático requiere una transformación radical del actual sistema energético mundial, paso con dificultades, pero que pudiera financiarse. El camino parece descansar más en una voluntad política y patrones eficientes de consumo, que en un papel mayor de las fuentes renovables. La comunidad internacional deberá examinar estos temas en la Conferencia de Bali, programada en diciembre venidero, de la que no se puede esperar mucho, por la renuencia estadounidense a sumarse al Protocolo de Kyoto. En la localidad indonesia pudiera llegarse a un compromiso para abrir el camino y que no ocurran vacíos después de expirar aquel documento, si se negocia desde ahora una nueva estrategia en términos políticos. La administración Bush busca dividir a las naciones como China, India, Brasil, México y Sudáfrica con "cantos de sirena" para compromisos de reducción. Esos esfuerzos encuentran algunos buenos "caldos de cultivo", en particular entre petroleros, y los países industrializados tendrán una buena ventaja. Expertos afirman que la solución es una plataforma común que reconozca el carácter global del problema y el compromiso de todos, según su responsabilidad concreta y diferente. Los subdesarrollados requieren un mecanismo financiero y de transferencia tecnológica para instrumentar los cambios necesarios, todo en un paquete a negociar en defensa de sus intereses. Las propuestas de acudir a los agrocombustibles como "salvación del mundo" son por lo menos insuficientes, porque no disminuyen tanto las emisiones de gases de invernadero y, en cambio, fomentan fenómenos como la deforestación. Por otra parte, si los africanos, que producen para subsistir, cambian a la producción de cosechas para agrocombustibles, su situación alimenticia sería desesperada. | |||
| Los artículos de World Data Service se publican en Rebanadas por gentileza de René López, Editor Jefe de WDS. / Web | |||