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Conflicto político en Estados Unidos en torno al TLC con Colombia |
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| Por Edmundo Noriega | |||
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Rebanadas de Realidad - World Data Service, 09/04/08.- A partir de la decisión del presidente norteamericano George W. Bush anunciada el pasado lunes en Washington de enviar al Congreso unilateralmente el proyecto de ley del Tratado de Libre Comercio (TLC) con Colombia para compulsar su ratificación o rechazo en 90 días, bajo el manido principio de que su decisión se basa en la "seguridad nacional de Estados Unidos en una región crítica", se ha desatado un conflicto entre el Gobierno y el Congreso. Los más importantes dirigentes del congreso norteamericano, controlado por el Partido Demócrata, dijeron en reacción inmediata que esa decisión de Bush condena al fracaso el Tratado ya negociado hace cerca de dos años. Harry Reid, líder de la mayoría en el Senado, evaluó la decisión de Bush como "una falta de respeto hacia el Congreso" y añadió que la posición del Presidente de vincular un tratado comercial con la seguridad nacional era "Un gran error". En declaración pública Reid expuso que "Un tratado de libre comercio no es un paquete de ayuda exterior". Agregó que "No es tampoco un favor a gobiernos amigos ni sustituto de un acuerdo justo y sostenido de política exterior en las Américas. Un tratado comercial es esencialmente un acuerdo permanente de integración económica". Reid expuso que "Muchos demócratas siguen teniendo graves preocupaciones sobre un acuerdo que crea el mayor nivel de integración con un país donde los trabajadores son asesinados por defender sus derechos más básicos". Por su parte Nancy Pelosi, presidenta de la Cámara de Representantes, dijo que la decisión del Presidente se trataba de una medida "Contraproducente, que sólo pone en riesgo la aprobación". Pelosi fustigó a la Casa Blanca, y dijo recientemente que la Cámara de Representantes cambiará sus reglas para evitar la votación este año sobre el disputado TLC con Colombia. Pelosi expuso antes que presentará una iniciativa de cambio a los procedimientos al pleno de la Cámara Baja que revertiría el calendario para el análisis por parte del Congreso de iniciativas de acuerdos comerciales dentro de los 90 días legislativos posteriores a su recepción de parte de la Casa Blanca. En declaración conjunta con Charles Rangel, presidente de la Comisión de Medios y Arbitrios, Pelosi dijo que "En las actuales circunstancias, no podemos apoyar el Tratado". Mientras, el presidente de la Comisión de Finanzas, senador Max Baucus, donde el Tratado iniciará su recorrido por la Cámara Alta, exigió a su vez a Bush dejar sin efecto la medida. Por su parte el presidente Bush, desde la Casa Blanca, expresó que en el TLC con Colombia "Lo que está en juego para nuestra seguridad nacional es tan grande que no podemos permitir que concluya el año sin una votación". Agregó que Colombia no sólo enfrenta amenazas de terrorismo y narcotráfico de las FARC (guerrillas de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia), sino también "Un régimen hostil y antiestadounidense en Venezuela", en abierta alusión al presidente Hugo Chávez, aunque sin nombrarlo, de quien dijo que "Se ha entrevistado con líderes terroristas de las FARC y emplazado tropas en la frontera colombiana como formas de intimidación hacia el gobierno y pueblo colombianos", calificó en su interés por cambiar el espectro de la dinámica del conflicto geopolítico estadounidense con Venezuela. La medida adoptada por Bush se produce al amparo de la autoridad expedita concedida por el Congreso en el 2002, y que expiró el 1 de julio del pasado año, mientras las decisiones tomadas en su vigencia conservan su validez. En los posteriores 45 días, la Comisión de Medios y Arbitrios de la Cámara de Representantes deberá tomar una decisión y posteriormente el proyecto, de ser aprobado, pasaría al pleno. A partir de esa votación, la Comisión de Finanzas del Senado contará con unos quince días para proceder. En los siguientes 15 días legislativos, el Senado deberá votar la Ley lo cual da un total de 90 días. Con el debate político en su momento clímax no se avizora consenso entre las partes respecto a la maniobra de Bush sin precedentes en relación a un tratado comercial a la vez que aumenta la intranquilidad del gobierno republicano por no llegar a un necesario acuerdo con los demócratas antes de que se produzca el receso legislativo para las elecciones presidenciales de noviembre. En Colombia mientras tanto, el ministro de Comercio Exterior Luis Guillermo Plata, lamentó el lunes que el TLC entre su país y Estados Unidos se haya convertido en un tema de la agenda electoral estadounidense mientras admitía que eso hace más complicada su aprobación. (El tratado) "Es un tema en estos momentos de campaña y las cosas no han sido fáciles para Colombia", dijo. "Son todas circunstancias que nos hacen la vida más complicada, pero son circunstancias que no controlamos", agregó. Voceros de la más significativa agrupación obrera colombiana, Central Unitaria de Trabajadores de Colombia (CUT), manifestaron en Bogotá que apuestan por la no aprobación al tratado por parte del legislativo en Washington. Expusieron además que el tratado, aprobado ya en septiembre del 2007 por el congreso colombiano, representaría "una tragedia" para los obreros colombianos. Fabio Arias, vicepresidente de la CUT, agrupación que aglutina alrededor del 65% de los 860.000 trabajadores sindicalizados de Colombia expresó la posición oficial de la CUT en contra del TLC que "Si lo aprueben (el tratado) será una tragedia para nosotros", por los impactos a mediano y corto plazo en la vida de los trabajadores colombianos, que perderían, según Arias, 2,5 millones de empleos en el campo colombiano en un plazo de cinco años, especialmente en la producción de maíz, pollos y huevos, y otro millón de trabajadores en sectores de manufactura como la fabricación de calzados y muebles. Arias explicó en entrevista radial que con la implementación del programa de desmonte arancelario, que movería las tarifas a cero, se potenciarían al máximo las importaciones de productos estadounidenses lo que conduciría a la pérdida de esos empleos. Los sindicatos a su vez han insistido en la necesidad de una mayor acción del gobierno por proteger la vida de activistas. De acuerdo con fuentes oficiales colombianas más de 700 sindicalistas han sido asesinados en ese país desde el 2001, mientras la oposición al TLC en el congreso estadounidense de mayoría demócrata mantiene que el gobierno del presidente Álvaro Uribe no ha hecho lo suficiente por controlar la violencia en contra de los sindicalistas. El presidente Uribe, cifras en mano, se apuró a ratificar su posición argumentando que "Si bien subsisten altos índices de violencia, éstos son menores a años anteriores". "Hubo años en la década pasada en que se registraron 256 sindicalistas asesinados, 3.000 secuestros por anuales y más de 200 masacres", indicó Uribe y agregó "Esas cifras han bajado a 26 sindicalistas muertos en 2007, 270 secuestros el año pasado y menos de medio centenar de masacres". Casi nada. Por otra parte México y Canadá movilizaron sus influencias el martes para que el Congreso de Washington apruebe el TLC con Colombia. La canciller mexicana Patricia Espinosa, expuso que "Tenemos la gran esperanza de que el Congreso estadounidense le de la importancia que merece a la ratificación del Tratado con Colombia" mientras el canciller canadiense Maxime Bernier aseguró que Canadá, por su parte, se encuentra negociando un acuerdo similar con Colombia y que la aprobación del acuerdo Colombia-Estados Unidos pondrá al país sudamericano en la posición privilegiada de contar con acuerdos con los tres países norteamericanos. En rueda de prensa en el Departamento de Estado al finalizar la primera ronda de conversaciones tripartitas con la secretaria de Estado Condoleezza Rice, Espinosa y Bernier emitieron sus criterios en el marco de la Asociación para la Seguridad y Prosperidad en América del Norte, un canal de comunicación creado en el 2005. A fin de movilizar la opinión pública estadounidense, hoy una televisora norteamericana pasó declaraciones en rueda de prensa de seis miembros del gabinete del presidente Bush, exponiendo su respaldo al TLC con Colombia, entre ellos Condolezza Rice y Carlos Gutiérrez, quienes argumentaron entre otras cuestiones "Que la economía estadounidense y los exportadores norteamericanos perderían mucho sin la aprobación del tratado". Los miembros del gabinete de Bush afirmaron que la no firma del TLC con Colombia "afectaría" a los Estados Unidos, y que líderes del Congreso y la Cámara han trabajado para ser "más eficaces y útiles", con respecto a los trabajadores que serían desplazados por el TLC. Como parte de las contradicciones políticas estadounidenses la situación del TLC con Colombia ha pasado a ser un tema de la agenda electoral de los dos principales precandidatos presidenciales del lado del Partido Demócrata, con mayoría en las cámaras, los senadores Barack Obama y Hillary Clinton. |
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Los artículos de World Data Service se editan en Rebanadas por gentileza de René E. López García, Editor Jefe y Corresponsal Permanente en La Habana, Cuba / Web |
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