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Tweet OPINIÓN - ESPAÑA

A los militantes del Partido Popular

Constitúyanse en Congreso Nacional Extraordinario y barran toda esta mugre… Por España, como a ustedes les gusta decir…
Por Manuel Zaguirre, ex Secretario General de la USO y militante del Frente Cívico - Somos Mayoría

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Rebanadas de Realidad - Barcelona, Catakunya, 10/07/13.- He sostenido hasta la saciedad que una salida real y realista a la crisis-estafa que nos asola desde hace amargos años, requiere imperativamente y sin demora la regeneración y reconstrucción democrática de España. Y que, en esa dirección y para empezar, la abdicación del Rey y la refundación de los dos grandes partidos políticos nacionales, sobre nuevas bases y con nuevas caras decentes y no contaminadas por la corrupción… son factores inaplazables e innegociables para avanzar hacia ese horizonte de regeneración y reconstrucción integral de nuestro país.

Cierto que, después de esos dos grandes factores para un nuevo comienzo, habría que acometer otros retos urgentes: una moratoria unilateral de la parte más injusta y especulativa de la deuda que estrangula nuestra economía y destruye nuestro Estado Social, la nacionalización de una parte del sector financiero como clave para la reactivación de la economía real, una reforma y actualización constitucional, que incluyera el refrendo de la forma de Estado y una articulación federal y solidaria de España… y así un largo etcétera. Pero bueno, esto sería tema de otro artículo sobre la hoja de ruta integral para sacar a nuestro país del hoyo -económico, político y moral- en el que lo han metido tantos indeseables, impunemente hasta el momento.

Quiero referirme ahora a la necesidad urgente, para anteayer mejor que para mañana, de que el Partido Popular (PP) asuma su responsabilidad histórica en tanto que primer partido del país y, en consecuencia, partido del Gobierno de España, de la mayoría de comunidades autónomas y de centenares de ciudades y pueblos…

Mes estoy refiriendo al PP en la acepción más amplia, es decir, a sus millones de votantes -o los que le queden desde el 2011-, a sus decenas de miles de cargos públicos y centenares de miles de afiliados y simpatizantes.

Porque es esa masa electoral, institucional y asociativa, que sufre los casos de corrupción que están hundiendo al PP con la misma angustia y asco que cualquiera otros ciudadanos, quienes tienen las llaves para salir ellos y sacarnos a todos de este enredo descomunal.

Son ellos, la gente del PP, los que deben forzar la celebración de un Congreso Nacional Extraordinario y en paralelo la dimisión de su gobierno. Pero sin caer en la trampa de ensañarse contra Rajoy como bobo chivo expiatorio.

Por supuesto, "el caso Barcenas", que cobra visos de insoportabilidad moral y social extremos, es ya sin la menor duda "el caso PP y el caso Rajoy". Pero en la gestación, desarrollo y beneficio de estas tramas de corrupción no ha estado solo Rajoy ni, mucho menos, Barcenas.

Es una historia vieja que empieza hace más de 20 años y arranca en el momento mismo que Aznar recibe de Fraga el liderazgo del recién creado Partido Popular (PP), como heredero de la rancia Alianza Popular (AP). Prácticamente de Aznar hacia abajo no hay nadie, nadie, en las instancias directivas del PP que no haya pringado de alguna manera ¡y han habido tantas!, pues la situación actual y toda su carga desestabilizadora y descalificadora de nuestro país y nuestra Democracia, es el resultado acumulado de la confluencia de tres grandes tramas de corrupción de las que Barcenas, que fue el hombre clave en el manejo de los dineros del PP con Aznar antes que con Rajoy, es como una especie de cruce de caminos de esas tres grandes tramas corruptas. Me remito a mi reciente artículo "Nadie conoce a Barcenas; hay que joderse", y disculpen la autocita.

El Barcenas, un delincuente corrupto y confeso, es un monstruo que ha crecido hasta convertirse en el mafioso que, desde la cárcel, acojona y chantajea al Partido del Gobierno de España… Pero este monstruo es la creación de mucha gente, de muchos dirigentes del PP, empezando por Aznar e incluyendo a Rajoy, obviamente. En estricta lógica mafiosa, Barcenas sería un sicario de a pie; en modo alguno, un capitán ni, mucho menos, un jefe de familia. Eso sí, un sicario de base pero con información más que abundante sobre la familia.

Por ello insisto en que sólo los militantes del PP pueden sacar a su partido, y de paso a todos nosotros, del fango al que lo arrojaron sus dirigentes en estos últimos 20 años. Y pueden hacerlo exigiendo o auto-convocando un Congreso Nacional Extraordinario que elija un liderazgo y un equipo dirigente fuera de toda sospecha de corrupción, de proximidad o complicidad con ella, a cualquier nivel partidario o institucional.

Algún bromista dirá que es muy difícil encontrar un presidente y un equipo directivo del PP inmaculados. Pues no. Es una cuestión de método. Les sugiero que empiecen por descarte, por lo más fácil, es decir, los que quedan automáticamente excluidos de esa posibilidad por sus responsabilidades penales y/o políticas en la corrupción: Aznar, Rato, Cascos (éste ahora es de otra ganadería), Rajoy, Trillo, Mayor Oreja, Camps, Feijoo, Del Burgo, Cospedal… Y, por supuesto, mi amiga Esperanza Aguirre que, por muy redentora anti-Rajoy que se postule, nos acordamos todos que fue en su feudo de Madrid donde se produjo la compra de los dos tránsfugas del PSOE que le dieron el gobierno regional y que fue en Madrid, también, donde nació la trama corrupta "Gurtel".

Hecho este primer descarte de impresentables, la cosa no resulta tan difícil. Creo que Soraya Sáenz de Santamaría sería una excelente presidenta del PP por razones que saltan a la vista, Y para el equipo valdría Ana Pastor y este chico que lleva el gabinete de Rajoy, Moragas, y Zoido, el actual alcalde de Sevilla… Es una pena que haya vuelto a su trabajo profesional Antonio Basagoiti; sería un excelente candidato. Aunque, quien se va puede volver…

Sí, en el PP sí hay gente buena, joven, decente, no corrupta, para armar un liderazgo y un equipo de dirección alternativo.

Por lo tanto, militantes, afiliados y afiliadas del PP, votantes, compatriotas y conciudadanos, echen mano ya mismo de los estatutos y reglamentos internos de su partido y a exigir y a presionar -en la calle, incluso- por la dimisión de sus actuales dirigentes y por la celebración de un Congreso Nacional Extraordinario en los términos que me he tomado la libertad de sugerirles.

El resto, esa amplia mayoría que nos somos del PP, tenemos la obligación ineludible de seguir exigiendo dimisiones, regeneraciones morales y reconstrucciones democráticas urgentes de nuestras elites dirigentes y del país que tanto contribuyeron a arruinar, el nuestro.

Al igual que les pasa a ustedes, no tengo la menor certeza que la gente del PP quiera y pueda imponer esa fórmula congresual como manera democrática de salir del hoyo.

Pero sí tengo cierta esperanza de que la oposición de izquierda maneje este tema con inteligencia y sentido estratégico, garantizando que el legitimo acoso a Rajoy no dé como resultado pasar de Málaga a malagón, pues sabido es que casi todo lo que puede empeorar, empeora, y que hay al acecho tipos y tipas respecto a los cuales Rajoy sería un demócrata ejemplar o un socialdemócrata moderado.

Nos entendemos.