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Tweet OPINIÓN - ESPAÑA

De botas, revólveres y diálogos

Por Manuel Zaguirre, ex Secretario General de la USO y militante del Frente Cívico - Somos Mayoría

Artículos de Manuel Zaguirre editados en Rebanadas:

Rebanadas de Realidad - Barcelona, Catakunya, 18/03/14.- La campaña publicitaria de Rajoy y su gente sobre la supuesta salida de la crisis y el inicio de la recuperación, no se la cree nadie. No se la cree ninguno de los partidos del arco parlamentario, salvo el de Rajoy, como se evidenció en el debate sobre el estado de la nación, que cosechó índices de indiferencia televisiva de autentico record. Por no creer a Rajoy no lo cree ni una buena parte de su electorado ni de sus afiliados de base. Ni siquiera el FMI se lo cree, y augura una larga recesión social en forma de paro masivo y endémico, e insiste en el austericidio, la bajada permanente de salarios y pensiones y la generalización de la precariedad laboral sin miedo a entrar de lleno en el terreno de la explotación…

Hay una certeza ampliamente compartida de que la gestión macroeconómica de la llamada crisis -para mí es una estafa- ha estado dirigida a favorecer sin pudor a los que nunca sufrieron la crisis, pues ajustaron con despidos masivos y caídas salariales en picado para que su tasa de beneficio no se resintiera apenas. Del mismo modo que la llamada "reforma fiscal", supuestamente como primer fruto e impulso a la vez de la recuperación económica, es un grosero proyecto de favorecer a las rentas más altas, a las grandes empresas y bancos, a los evasores endémicos. A las rentas salariales, pensiones y subsidios -de quienes las tengan aun- se las abrasará a impuestos indirectos -los más injustos por definición- y subidas del IVA, como cruda realidad contra el espejismo de una mayor liquidez de salarios, pensiones y subsidios cada vez más raquíticos.

Casi nadie cree a Rajoy ni le concede crédito, salvo los que mandan de verdad -que son muy pocos en número- y de los que Rajoy es un mandado.

Digo bien, casi nadie, porque los líderes de CCOO y UGT sí creen a Rajoy, sí creen que la crisis se aleja y que la recuperación económica camina… con lo cual, como decía la vieja canción, olvidemos el pasado y volvamos al amor… Es decir, le han tendido la mano abierta al gobierno de Rajoy a modo de generosa oferta o educada solicitud de "dialogo social", palabras mágicas que tanta gloria dieron al bisindicalismo de CCOO-UGT en las últimas décadas. Gloria de la que no han gozado la Clase Trabajadora y los sectores populares de España a la vista del desolador paisaje de hoy.

Ha sido en un acto con la ministra del ramo. Toxo fue categórico al afirmar que están preparados para iniciar ya mismo un dialogo social "serio" (las comillas son mías) que contribuya a la recuperación; habló de granito de arena a aportar por los trabajadores. Mendez, también dispuesto para el dialogo, fue un poco más cauto y dijo que el dialogo debería servir para corregir algunas cosas que se han hecho mal, aunque no citó ninguna, consciente tal vez de que si empieza con la lista de "cosas mal hechas" le lleva horas concluirla.

Confieso que no me pilla por sorpresa. Hace unos días, cuando la ministra se desmelenaba anunciando a todo bombo que la crisis era cosa del pasado y que la recuperación era imparable porque se habían creado en Febrero ¡¡¡ 1900 empleos en toda España ¡¡¡, y agradecía a los "agentes sociales" habituales su último pacto para la reducción salarial como contribución decisiva a tal eclosión del empleo… me dije, tate, estos están haciendo manitas en secreto, lo cual explicaría el silencio e inacción de los últimos meses, y es cosa de días que empiecen a escenificar en público lo que hayan precocinado en privado. Lo de siempre, vamos.

Bueno, no seré yo quien rechace sistemáticamente la bondad del dialogo. No lo hice nunca a lo largo de mi vida militante. Rechazo, rechacé, y jamás incurrí en ello, suscribir pactos o similares favorables a los aparatos a sabiendas de su nocividad para los sectores laborales y populares que decimos representar en el "dialogo". Por ello, estaremos al tanto de esta nueva tentativa dialogante. Mientras tanto, permítanme los colegas algunos comentarios, casi consejos. Camino de medio siglo de militancia sindical, nacional e internacional, tienen que admitir alguna ínfima prerogativa:

1 - Las cúpulas de CCOO y UGT no pueden lanzarse a esta cancha dialogante con expresa ignorancia y desprecio de otras organizaciones sindicales y sociales con las que comparten impactos de la crisis y acciones contra ella y por una salida justa de la misma. Pienso en la USO, en ELA, en CIG, en CGT… o en la Cumbre Social que agrupa a decenas de entidades que siempre han estado al lado del Movimiento Sindical. Pienso también en el escenario sindical europeo e internacional donde las organizaciones sindicales españolas comparten programa e inmediatos compromisos de movilización. CCOO-UGT deben dialogar con los propios antes de hacerlo con los ajenos, consultar, concertar, compartir prioridades y corresponsabilidad ante una hipotética y, por principio, deseable "mesa de diálogo".

2 - Lamento utilizar una metáfora tan cruda pero la crudeza de la realidad lo exige: La situación de la Clase Trabajadora y los sectores populares de España es la de aquel infeliz que tiene una bota pisándole la cabeza y la pistola en la sien. Y el que calza la bota y sostiene el revólver no para de repetirle "ánimo, es por su bien, ya queda menos… y lo invito a un dialogo serio para que salga usted del trance…". La bota y el revólver no son cualquier cosa. Son la objetiva demolición de los derechos, la dignidad y el valor integral del Trabajo Humano, la demolición de décadas de desarrollo del Derecho Laboral y del Trabajo a través de "reformas laborales" salvajes, el desempleo masivo, la generalización de la precariedad salarial y contractual, la liquidación de la negociación colectiva, el despunte cada vez más evidente de situaciones objetivas de explotación, el aumento de la pobreza, con trabajo o sin él, la condena a la marginación o a la emigración de una gran parte de nuestros jóvenes, un paisaje de desigualdad, injusticia y fractura social sin precedentes por inmoral y oprobiosa… Todo eso y mucho más es la bota y el revólver que pisa y presiona la cabeza y la sien de quienes aspiramos a representar, organizar y defender con honor los sindicalistas y el Sindicalismo.

3 - Dicho lo anterior, con toda la humildad del mundo, creo que un posible y deseable Dialogo Social, con deliberada mayúscula, debe ser de punto único: Pedir, en forma tan educada como enérgica, que la bota y el revólver de quien realmente manda y de sus mandados se alejen a prudente distancia de nuestras cabezas; a poder ser donde no las veamos. Es decir, que se deroguen las tropelías cometidas al amparo de la crisis-estafa, y se reviertan como mínimo al punto en el que estaban las cosas en 2009, que tampoco era para tirar cohetes.

¿Qué no quieren los que mandan y los mandados este dialogo social de punto único como obligado preámbulo a un Dialogo Social de verdad?. Pues nada, "Resistir, Pensar, Cambiar, Luchar, Vencer", como dice el slogan del reciente Congreso de la USO de Asturias.

No hay otra, mis queridos compañeros Toxo y Mendez. Aunque bien es cierto que vosotros y algunos de vuestros antecesores sois especialistas en sacar agua en los sitios más áridos e inhóspitos.

Por cierto, se me olvidaba. Erase una vez una estrategia forzada por apreturas de tesorería. Más pronto que tarde, fracasaron ambas. Es un cuento viejísimo, y tantas veces repetido en tantas latitudes, y lo que nos gusta contarlo o que nos lo cuenten pese a todo.